Como sea que dispongo de unas horas libres, he hecho un poco de reflexión, sobre este arte para mi singular como es la pesca.
Hace unos días estuvimos unos amigos dialogando sobre el pescador de río y el de mar. He sacado las siguientes conclusiones, siendo posible que sean compartidas por algunos de vosotros.
Y es que aunque los aparejos que se utilizan para la pesca de río y la de mar, no se diferencian gran cosa los unos de los otros, entiendo que la técnica es completamente distinta, pudiéndose dar el caso que un pescador de río, puede ser un pésimo pescador de mar o viceversa. Yo creo que el mar presenta más alicientes que el río. Digo esto por la variedad de fauna, la carne del animal y, sobretodo por el tamaño.
El peso del pez es la preocupación constante de cualquiera de nosotros, conseguir el animal que por su peso o tamaño supere lo que tanto ansiamos.
Porque qué día quedamos satisfechos, pues, aquel en que cogimos una dorada o lubina de tres, cuatro o más kilos. Y es posible que ese acicate nos anime a seguir practicando, esperando ese gran momento, que posiblemente no llegará nunca.
Al principiante que se asoma al mar y observa a otros pescadores, yo creo que hay una cierta admiración. Porque mientras uno puede disponer de los mejores aparejos, no pesca nada, mientras aquellos que se han castigado día tras día, si que lo hacen y bien.
Creo que el secreto de la pesca en el mar está en el perfecto conocimiento de este deporte, conocer los aparejos, las mareas, los vientos, las aguas y sobretodo los cebos.
Como no quiero cansaros, me dejo de historias y de reflexiones.
Un cordial saludo
Hace unos días estuvimos unos amigos dialogando sobre el pescador de río y el de mar. He sacado las siguientes conclusiones, siendo posible que sean compartidas por algunos de vosotros.
Y es que aunque los aparejos que se utilizan para la pesca de río y la de mar, no se diferencian gran cosa los unos de los otros, entiendo que la técnica es completamente distinta, pudiéndose dar el caso que un pescador de río, puede ser un pésimo pescador de mar o viceversa. Yo creo que el mar presenta más alicientes que el río. Digo esto por la variedad de fauna, la carne del animal y, sobretodo por el tamaño.
El peso del pez es la preocupación constante de cualquiera de nosotros, conseguir el animal que por su peso o tamaño supere lo que tanto ansiamos.
Porque qué día quedamos satisfechos, pues, aquel en que cogimos una dorada o lubina de tres, cuatro o más kilos. Y es posible que ese acicate nos anime a seguir practicando, esperando ese gran momento, que posiblemente no llegará nunca.
Al principiante que se asoma al mar y observa a otros pescadores, yo creo que hay una cierta admiración. Porque mientras uno puede disponer de los mejores aparejos, no pesca nada, mientras aquellos que se han castigado día tras día, si que lo hacen y bien.
Creo que el secreto de la pesca en el mar está en el perfecto conocimiento de este deporte, conocer los aparejos, las mareas, los vientos, las aguas y sobretodo los cebos.
Como no quiero cansaros, me dejo de historias y de reflexiones.
Un cordial saludo



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