Las fechas no eran las idóneas pues el agua ya estaba a 16/17 grados y los atunes ni se sabe ya donde estarán. Pero como los ánimos nunca faltan se puso en marcha el citado concurso.
A las siete de la mañana y con unas previsiones meteorológicas fantásticas como después se confirmó, una decena de barcos de entre 8 y 13 metros de eslora se hicieron a la mar. El Bangi Flor, con patrón el que suscribe, y como tripulación su mas asiduo compañero y amigo, Jorge, se presentaba por primera vez a un concurso de pesca. Llegados a los trescientos metros de profundidad fueron echadas las líneas al agua. Un surtido de tunitas en popa y plumas con cabeza de resina y ojos de circonita además de otras Kona-head con pulpitos de vinilo se repartieron entre las siete líneas que de momento se distribuyeron convenientemente. Las terminales, por cierto pepefran, llevaban la fluorocarbono del 90.
Una hora navegando y habiendo superado ya los 1000metros. Empezamos a sentir que algo teníamos alrededor, el mar empezaba a decir algo, alguna gaviota nerviosa sobrevolando la zona, el mar perfecto con un vientecillo rolando de poniente a sur, las líneas de superficie navegando a la perfección con ese salir a respirar en periodos cinco o siete segundos aproximadamente. Todo en orden, solo falta la picada.
La respiración se corta. La línea del extremo del tangón de babor da un latigazo y se desprende de su sujeción perfectamente calibrada. No pasa nada, todo queda en silencio, la respiración se corta, la línea que había quedado suelta recobra su tensión cuando todos se encuentran ya en su posición de combate. Mi puesto para esta ocasión colocado en disposición de lucha junto a la caña afortunada. Y si, la línea empieza a salir, despacio al principio y en desesperada carrera a continuación. Ha sido de libro, no puede ser mas que un picudo el que ha sucumbido a los encantos de esa muestra que con tanto cuidado ha sido preparada junto a sus hermanas durante el invierno pasado . Clavada cerrando el freno hasta la posición de strike y empieza la fiesta. Una fabulosa Aguja Imperial sale del agua en dirección al cielo dando cabezazos a diestro y siniestro tratando de liberarse de ese maldito Kona head que la sujeta del pico inferior. A todo esto Jorge recoge todas las líneas rápida y eficazmente permitiendo de esta forma total movilidad en la bañera de esta Rodman 1250 perfectamente diseñada para este tipo de pesca. Después de multitud de carreras en todas las direcciones, varias aproximaciones hasta el barco a una velocidad que nos hace temer su perdida por perdida de la tensión del hilo, repetidos saltos, hasta una docena de ellos. Barco avante desde los mandos de la bañera para evitar los intentos de nuestra contrincante por cortar el hilo contra la carena, nuevas carreras, nuevos saltos. Durante este tiempo debo de reconocer que el temor a que se soltara nos embargó constantemente pero al final todo se desarrollo sin errores apreciables y después de un gancheado perfecto la aguja terminó en la bañera del Bangi Flor. Espectacular, majestuosa, imperial, si el nombre es apropiado. ¡Que elegancia¡. Brincos en cubierta, abrazos, alegria, fotos.
Reponemos las muestras a su sitio, el mar, y reiniciamos la navegación.
Me quedo mirándola, ha sido, el de la lucha, un gran momento. La picada realmente emocionante. Fascinante el combate. Tenso el final por sus intentos desesperados de escape. Y ahora yaciendo en todo su esplendor en la bañera. Realmente este no es tu sitio, tu sitio es el mar, dando brincos en pos de los bancos de sardinas, caballas y jureles, alegrando la vista de los pocos agraciados que cruzando nuestro querido mediterráneo hacia sus vacaciones estivales tienen la enorme fortuna de verte. Te encuentras al final de la cadena trófica donde el único enemigo que tienes es el hombre y este te ha dado caza con el único fin de disfrutar antes y durante la captura pues después de ese momento ya solo es vanidad, ganar el concurso, enseñar y sobre todo dar envidia al resto de depredadores. En definitiva ganar posiciones en el escalafón de los pescadores del entorno. Pero eso a mi realmente no me hace mas feliz y resulta que esa vanidad mía tu la has pagado cara con tu vida y yo me he quedado como estaba. Te prometo solemnemente que si llegara otra hermana tuya a dejarse atraer por mis engaños y consigo atraerla hasta mi barco será generosamente devuelta al agua aunque eso a ti no te pueda devolver la vida.
La chicharra del carrete de la caña situada mas alejada me saca de estos peligrosos y perturbadores pensamientos sentimentales, medioambientales y ecologistas. Una bonita llampuga nos coloca al final como el barco con mas capturas, mas peso total y mas peso individual ya que la aguja dio en la bascula el peso de 30 Kg con una longitud de 1,85 metros.
Las fotos os las pondré en cuanto pueda



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