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  • ¡SÁCALE PARTIDO A LAS PAJARERAS!

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    Pescamediterraneo

    SÁCALE PARTIDO A LAS PAJARERAS

    Que las pajareras son uno de los mejores modos de encontrar bancos de peces es algo ya sabido, pero no tanto el modo de aproximarnos y pescarlos adecuadamente. Estas son algunas recomendaciones para hacerlo con éxito y con los señuelos que realmente funcionan. En este artículo te enseñaremos cómo sacarle partido a estos pequeños paraísos de la pesca, qué equipo utilizar, qué técnicas son las mejores y qué señuelos son los aduecuados.

     

    APROXIMACIÓN, TÉCNICAS Y SEÑUELOS

    Hierve el agua, brutales ataques desde el fondo a cargo de los efectivos predadores marinos rompen una y otra vez la casi sobrenatural armonía del banco de pequeños peces, que asustados, saltan enloquecidos para pocos segundos después recobrar su lugar en la perfecta formación de cientos o miles de individuos que se desplazan al unísono con sincronizados movimientos y que son empujados hacia aguas superficiales. Pero allí son también diezmados con gran precisión por las especializadas aves marinas.

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    No hace falta viajar a lejanos, exóticos e inhóspitos parajes naturales, para admirar uno de los mayores espectáculos que nos brinda la naturaleza salvaje, los averíos o pajareras como también se denominan, son un fenómeno realmente accesible en nuestras costas y no por ese motivo, resultan menos espectaculares.

    En realidad, si de pesca deportiva hablamos, la presencia de averíos es una gran oportunidad que nos brinda el mar y si somos capaces de aprovecharla los resultados obtenidos pueden llegar a ser más que espectaculares, resultando posible en una sola jornada, la captura de gran cantidad de ejemplares de las muy variadas especies que los frecuentan, para nuestro disfrute, y en más de una ocasión acabaremos con un tremendo dolor en los brazos a causa de tanta pelea con ejemplares entrados en kilos.

    La pesca en pajareras tiene fama de ser una actividad de sencilla realización en la que se obtienen buenos resultados, y en realidad no es difícil, aunque si observamos algunas sencillas premisas podemos aumentar aún más nuestra efectividad. En este artículo veremos cómo afrontar su pesca con éxito, algunos consejos básicos y como evitar algunos de los pequeños errores que marcan la diferencia entre una gran pesca y una excelente pesca.

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    CARDÚMENES Y AVERÍOS

    Ningún acto repetitivo en el medio natural sucede por simple azar. Es indudable que la formación de bancos de peces, también denominados cardúmenes, se debe a los beneficios que aporta dicha conducta. Son numerosas las especies, sobre todo si habitan las aguas abiertas (donde los refugios son inexistentes), que emplean esta estrategia.

    Los beneficios son numerosos: permite una mayor eficiencia a la hora de alimentarse, la disponibilidad de ejemplares reproductores, mejor detección de los peligros, mayor eficiencia hidrodinámica y otra muy importante, una mejor defensa contra los predadores. Un individuo aislado no tiene gran defensa ante el ataque de un predador si éste lo ha fijado como objetivo. En un cardumen de numerosos peces de tamaño y color similares, nadando de forma sincronizada y de manera polarizada, la posibilidad de ser capturado a nivel individual disminuye considerablemente, ya que el grupo actúa como si de un gran organismo se tratara, dificultando la persecución y captura individuales.

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    En la mayoría de averíos las especies de peces pasto más comunes (de las que se alimentan aves y otros peces mayores), son anchoas, sardinas, alachas y alevines de otras especies. Los predadores (no olvidemos que su pesca es nuestro objetivo final), tienen sus propios sistemas para capturar los peces de un cardumen, no en vano llevan millones de años coexistiendo en un constante tira y afloja evolutivo entre predador y presa. Atacan en grupo, a fin de ocasionar un importante caos para separar, aprovechando la confusión, el mayor número de presas posibles del cardumen. Esos individuos son más vulnerables, por lo que resulta una fácil captura.

    Aunque no es todo tan sencillo, en numerosas ocasiones, los predadores, sobre todo si son de pequeño o medio tamaño, se convierten a su vez en presas, normalmente de grandes peces (costeros o pelágicos) que los atacan desde las profundidades, situación muy favorable para nuestros intereses ya que amplia nuestras posibilidades de éxito. Las aves marinas, otro de los actores involucrados, otean desde las alturas en busca de los peces de que se alimentan, aprovechando la inestimable ayuda que les brindan sus competidores marinos desplazando el pescado hasta la superficie y manteniéndolo en ésta con sus ataques.

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    Estas aves se tornan nuestro fiel aliado, marcando los puntos donde se producen los ataques, que gracias a sus picados resultan visibles desde buena distancia. Los peces predadores cazan en bancos formados por una o varias especies y tampoco es raro encontrar algún individuo de especies no gregarias que se une a dicho festín. Cerca de la costa, incluso a escasos metros de tierra se forman averíos, cuyos principales peces predadores son obladas, palometa blanca, jureles, lubinas, agujas, anjovas, palometones y si hay calado, caballas, estorninos, bonitos, melvas y lampugas. A una mayor distancia de la costa encontramos jureles, lampugas, caballas, estorninos, melvas, bonitos, bacoretas, albacoras y atún rojo.

    Un aspecto que dificulta la pesca en averíos es que resultan totalmente impredecibles y enormemente variables; no existe una hora mágica, pueden aparecer en cualquier momento del día y tampoco tienen una marcada estacionalidad (aun resultando más numerosos en época cálida). En numerosas jornadas su presencia es del todo inexistente debido a la escasez de peces (por determinadas circunstancias ambientales o biológicas), o por encontrarse éstos a una mayor profundidad. En cambio, otros días son muy numerosos, propiciando una gran diversión y excelentes resultados. Su duración y tamaño es también muy variable, pudiendo durar minutos o en el peor de los casos escasos segundos.

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    Un averío no garantiza en absoluto que existan peces predadores en el lugar. En no pocas ocasiones lanzas y lanzas el señuelo donde deberían estar los peces, con nulo resultado, aunque esta situación no es lo normal. Otro factor es la velocidad de desplazamiento, variando de lenta, en el mejor de los casos, hasta muy rápida. Por ejemplo, los averíos en los que se ceban los atunes aparecen de golpe para desaparecer acto seguido y vuelven a aparecer a considerable distancia, o se desplazan a gran velocidad, pudiendo llegar a desesperar al pescador que se esfuerza en lograr algún lanzamiento, aunque en caso de obtener resultados, habrá valido la pena a tenor de la recompensa.

    Aun existiendo actividad predadora por parte de los peces, en numerosas ocasiones las aves se hayan ausentes y deberemos buscar otros indicadores como los chapoteos o ataques en superficie. Un solo pájaro que vuela con insistencia en determinada zona puede ser un indicativo de actividad en ese lugar, por lo que nuestro mejor aliado en este caso son unos buenos prismáticos para observar cualquier señal desde la distancia y una buena sonda.

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    Ideal para este tipo de pesca es disponer de un potente motor en nuestra embarcación con el que poder acercarnos lo más rápidamente a nuestro objetivo, antes que se disuelva o hagan acto de presencia otras embarcaciones, dificultándonos la pesca. Muchas de ellas, en las que se practica la modalidad de curricán, hunden o espantan el pescado, pues algunas tienen la costumbre de pasar por encima del banco de peces y no por un lateral, como sería más lógico y respetuoso.

     

    EQUIPO

    El equipo que precisamos para esta modalidad, constara básicamente de dos conjuntos de caña y carrete, uno más ligero y otro más pesado:

    El primero consta de una caña de grafito de alto módulo de muy buena calidad y bastante ligera, pues lanzaremos y pelearemos peces con asiduidad, con una longitud de entre 200 y 250 cms., apta para lanzar entre 15 y 50 grs., para pescar con jigs, minnows y señuelos de superficie de moderado tamaño.

    Un carrete a ser posible de tamaño discreto (un tamaño 3000 será perfecto), ligero y de buena calidad. El sedal, si es monofilamento, optaremos por un grosor de entre 0.25 a 0.30 y si se trata de trenzado o fusionado, un 0.10 o 0.16 será suficiente.

    El segundo conjunto, consta de una caña de mayor potencia, apta para lanzar de 50 a 100 grs., nos resultará necesaria si pretendemos utilizar grandes señuelos destinados a peces de mayor talla (anjovas, palometones o grandes pelágicos).

    Optaremos por un carrete mayor (de tamaño 4000 a 8000) y el sedal preferiblemente trenzado o fusionado con una resistencia de como mínimo 40 libras. El uso de un emerillón, nos permite cambiar de señuelo con rapidez y evitar las indeseadas vueltas provocadas por el giro de éste, que nos impiden a la larga, lanzar bien, provocando nudos y pelucas en nuestro sedal. En esta pesca y debido al tamaño y potencia de las capturas está aconsejado el uso de un gran salabre preferiblemente de red de goma para evitar los fastidiosos enredos. En las pajareras podemos utilizar casi cualquier tipo de señuelo con buenos resultados, dada la confusión que se genera en ellas, propiciando que los peces ataquen a casi todo lo que se mueve. Pero eso no quiere decir que cualquier señuelo sea el más adecuado; por poner un ejemplo, los crankbaits no son muy utilizados en los averíos, ya que normalmente pescaremos la superficie o los dos o tres primeros metros por debajo de ésta y en caso de necesitar pescar a mayor profundidad, podemos utilizar un jig, señuelo que se muestra mucho más efectivo y versátil. Nuestra mejor opción será utilizar los señuelos más productivos y que se adapten mejor a nuestras necesidades concretas en cuanto a peso, distancia de lance, etc. Veamos los más utilizados para esta modalidad de pesca y sus distintas posibilidades:

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    SEÑUELOS

    JIGS: quizá sea el señuelo estrella para este tipo de pesca por su gran efectividad, polivalente por excelencia, con él se puede capturar cualquier especie predadora. Los más adecuados son los jigs ligeros, (entre 18 y 50 grs.), aunque los mejores son los de 25 y 35 grs. de forma estilizada, ideales para alcanzar grandes distancias (más de 100 metros), imposibles con otros señuelos. Es importante que el triple o anzuelo simple sean fuertes y de buena calidad. Para los grandes pelágicos resultan muy atractivos estos pequeñísimos jigs, eso sí, en caso de dar con ellos es indispensable sustituir el triple, por un simple de buen tamaño y mayor resistencia, para evitar que durante la lucha se abra, con la más que posible pérdida de la captura. Podemos utilizarlos de forma lineal, a tirones, a toda velocidad y en todos los casos con excelentes resultados. Los colores más eficaces son: azul caballa, blanco y rosa. Los jigs específicos de Deep Jigging no son adecuados para lanzar y solo los utilizaremos en caso de detectar con la sonda, grandes predadores a cierta profundidad por debajo del averío.

    MINNOWS: son excelentes señuelos ya que imitan muy bien a un pez pasto y no profundizan en exceso. Utilizaremos preferiblemente los más estilizados entre 5 y 11 cms., a ser posible de cierto peso para garantizar una mínima distancia en el lanzamiento. Una recogida algo rápida nos dará mejores resultados. Los colores naturales resultan muy eficaces.

    PASEANTES, POPPERS Y PENCIL POPPERS: Los señuelos de superficie se muestran muy efectivos en las pajareras debido a la agresividad y competencia que presentan los peces en estas circunstancias. Los de menor tamaño y peso serán indicados para jureles, caballas, bonitos, lubinas, lampugas, obladas, etc. Los más grandes y pesados son muy eficaces para anjovas, palometones y grandes pelágicos, sobre todo atunes de talla que atacan con saña grandes poppers y pencil poppers manejados a alta velocidad. Los colores llamativos y azules dan muy buen resultado.

    VINILOS: podemos utilizar pequeños vinilos que imiten a los peces pasto, con muy buenos resultados, aunque perderemos distancia de lance si lo comparamos con un jig del mismo peso.

    ANGUILONES Y CUCHARAS ONDULANTES: cuando el cardumen está compuesto por peces de escasa talla (jureles, caballas pequeñas, obladas, palometa blanca, etc.) y hacen ascos a nuestros señuelos, una muy buena opción es pescarlos con pequeños anguilones (entre 5 y 7 cms., color rosa o blanco) u ondulantes, ayudados de un buldó o bulrag. Son señuelos muy efectivos y a pesar de su tamaño, las sorpresas en forma de grandes peces son habituales.

    METRALLETAS DE PLUMAS: una metralleta de plumas acabada en un pequeño jig nos permitirá el obtener capturas múltiples en cada tirada, muy efectivo con peces pequeños y medianos.

     

    PESCA EN AVERÍOS

    En esta pesca la observación es un factor primordial. Durante la misma, nos desplazaremos oteando detenidamente la superficie del mar hasta percibir signos de actividad. Una vez localizado un averío, nos dirigiremos a buena velocidad hacia éste, disminuyendo la marcha a medida que nos acerquemos, a fin de no asustar a los peces, situándonos a cierta distancia de éste (entre 40 y 20 metros), no es recomendable acercarse más, so pena que se hunda el cardumen o se desplace rápidamente fuera de nuestro alcance.

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    Deberemos buscar, para aproximarnos, la dirección en la que el viento vaya a favor y la deriva nos desplace en dirección al averío, de lo contrario nos alejaremos de éste y necesitaremos acercarnos de nuevo arrancando motor, además, el viento a favor nos facilita lanzar a mayor distancia. La teoría de aproximación es básicamente ésta, pero en la práctica es todo mucho más complicado y las aproximaciones fallidas resultan numerosas.

    El primer lance es crucial, pues suele ser cuando estamos más cerca del centro de la actividad y podemos colocar con mayor precisión nuestro señuelo, obteniendo un mayor número de picadas. Cuando efectuemos el lanzamiento, un buen lugar para colocar nuestro señuelo es el centro del cardumen, sobre todo si éste es un jig, pues en la caída asemeja un pez herido que cae hacia aguas profundas y es el momento en que suele ser atacado, notando gran tensión en la línea ya en las primeras vueltas de manivela, momento en que clavaremos fuertemente a fin de asegurar la captura. Otro lugar excelente para lanzar es el borde del cardumen, lugar donde atacan los predadores y donde un jig o un minnow bien colocado, puede ser confundido con un ejemplar apartado del banco, presa perfecta que es atacada con saña. La recogida lineal funciona muy bien, aunque se muestra muy efectiva la recogida a pequeños tirones. Los peces, si no han picado cerca del cardumen, en numerosas ocasiones persiguen el señuelo hasta la misma barca, dándose el caso de perder una pieza e inmediatamente, al recoger el señuelo, clavar otra.

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    Si una vez se retira la pajarera de nuestra embarcación, continuamos obteniendo picadas, eso denota la gran cantidad de predadores que cazan en la zona. En esa situación lo más cómodo es continuar con la acción de pesca hasta que las picadas cesen, momento en que retomaremos la búsqueda de averíos. La velocidad de recogida que imprimiremos a nuestros señuelos dependerá de la especie predadora presente.

    La lubina y los jureles requieren una menor velocidad, y éstos últimos un cuidado especial a la hora de cobrar la pieza debido a su frágil boca. Los pelágicos de pequeño o mediano tamaño una velocidad media-alta y los grandes pelágicos una alta-muy alta velocidad, aunque esta información es a modo orientativo, pues esta norma, no siempre se cumple en este deporte tan impredecible. Un problema que podemos encontrar pescando en pajareras, es que en ocasiones, pescando peces de pequeña o mediana talla, gracias a la sonda detectamos a mayor profundidad otros mayores alimentándose de éstos. Si intentamos acceder a los de mayor tamaño con un pequeño jig (muy eficaz con los grandes pelágicos), se torna misión imposible pues es atacado una y otra vez por los de menor talla que se encuentran a menor profundidad, teniendo capturas de forma constante. En esta situación, es muy difícil que llegue el señuelo hasta donde se encuentran los ejemplares de buen porte. Una posible solución para discriminar los pequeños ejemplares será aumentar el tamaño del jig hasta dar con uno demasiado grande para ellos. Aun así, seguiremos capturando alguno, pues hay peces que atacan con saña a jigs de igual o superior tamaño de su cuerpo. Otro factor a tener en cuenta, dada la facilidad de obtener picadas de forma simultánea los distintos ocupantes de la embarcación, son los enredos de las diversas líneas durante la lucha. Algunos peces de gran potencia, como bonitos y melvas, tienden a huir hacia el fondo llegando a introducir, literalmente, la caña (si esta es ligera), prácticamente dentro del agua; otros como estorninos y caballas tienden a escapar hacia los laterales, por lo que deberemos estar atentos para evitar enredos y accidentes.

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    ¡CAPTURA Y SUELTA!

    Dada la gran cantidad de capturas que nos puede proporcionar esta modalidad, es necesario ser respetuoso con las leyes y no excedernos en el número de peces embarcados. Aplicar el sentido común es importante, ya que es absurdo matar más peces de los que vayamos a consumir, por lo que una buena opción, es realizar la captura y suelta con las piezas sobrantes. Si respetamos a nuestros amigos los peces, sin duda, nos premiarán en el futuro con inolvidables jornadas.

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    SEÑUELOS RECOMENDADOS

    Jigs: Amulet Diamond de Predators Dream de 25, 35 y 50 grs. colores MB, MA en aguas claras y PE en aguas turbias, estos modelos resultan tremendamente efectivos hasta el punto que no suelo utilizar otros.

    Minnows: Salmo Sting de 9 cms. Colores SMB y BMB; Rapala X-Rap de 10 cms. en colores SB, SBM y GGH; Minnow de Salmo de 9 cms. colores B y DB.

    Paseantes y paseantes hundidos: Espetron de Lurenzo, Sweeper SX de Salmo y Warrior SX de Salmo.

    Poppers y hélices: de pequeño tamaño el Spitting Rover de Salmo, el Glopper 55 de Roshi Lures y de gran tamaño el Roosta Popper de Halco de 13,5 cms., color R1

    Pencil Popper: Yo-Zuri Surface cruiser de 15 cms. en color W61

    Skipping Lures: Tomahawk de Jubace.

    Ondulantes: Una cuchara ondulante que da muy buen resultado, es la de la marca Bicuc, de pequeño tamaño y rematada con una pluma blanca, imprescindible utilizar buldó o bulrag.

    Metralletas de plumas: La marca Sabiki, fabrica una enorme variedad de metralletas que ofrecen muy buenos resultados.

    Autor: Ramón Queralt - www.predatorsdream.com

    Editado por The DaRk MaN



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