Elaboración artesanal de moldes de plomada para surfcasting

ELABORACIÓN ARTESANAL DE MOLDES DE PLOMADA PARA SURFCASTING

Artículo de pesca de Andrés "El Isla" publicado en el foro "Peña El Anzuelo"

Introducción

La necesidad obliga, y si algo es cierto es que la pesca (en especial la de lanzado mar o gran lanzado mar) se esta volviendo cada día mas cara; ¿porqué no retornar a nuestros orígenes y comenzar a elaborar nuestros accesorios de manera manual tal como nuestros padres o abuelos hacían?.

Las ventajas son evidentes, realización “al detalle” de los plomos de lanzado que más no satisfagan o realización de mejoras sobre los mismo, el poder contar con cuantos plomos queramos sin un excesivo gasto en su adquisición, y sin duda la más importante de ellas, la satisfacción en la pesca cuando el material empleado ha sido realizado por nuestras propias manos.
Todos tenemos un o unos plomos preferidos, ¿qué os parece la idea de tener unas docenas de ellos por un módico precio?, y que me decís de esa línea de casting tan fina que nos da miedo probarla por temor a la perdida del “precioso” plomo, este seguro que no será ya un impedimento.

Pero no nos engañemos, la perfección de la realización de cualquier trabajo manual, y en especial este de fundición, se alcanzara a medida que dominemos su arte. Habrá de observar medidas de seguridad básicas al tratar con metales en estado líquido y deberemos disponer de un local adecuado para tal actividad (que a nadie se le ocurra realizarlo en la cocina de casa bajo posible pena de dormitar un par de semanas en el descansillo de la escalera cuando llegué la dueña del hogar, “……. No te basta con irte los fines de semana despertando a to dios y encima me quieres quemar la casa, con la pesca de los ….” Vistos pros y contras, vamos al turrón.

Distintos modelos manufacturados por “el Isla”, de izquierda a derecha: de grapas sin perlas, de ojiva 150 gramos, de pera 120 gramos, de estrella 120 gramos, de rueda 100 gramos, de alas 120 gramos, de alas 110 gramos, de ojiva doble engarce 120 gramos, de ojiva 110 gramos, de grapas con perlas.

   

 

Materiales

Siempre dependiendo de lo que queremos así habremos de disponer de unos u otros materiales, evidentemente no será igual la realización de un plomo de grapas (sin duda el mas complicado), que uno de varilla o uno pasante. Pero en todos los casos necesitaremos, y en este caso el orden si es importante:

  • Un local adecuado, es sumamente importante que reúna condiciones de seguridad básicas, el plomo en su proceso de licuado emana gases sumamente tóxicos, estos unidos a la suciedad que el plomo usado contiene pueden ser causa de graves intoxicaciones. Debe reunir, al menos, una gran ventilación, una fuente cercana de agua y condiciones cómodas para la realización del fundido y la sujeción de los moldes, es caso de carecer de un sitio idóneo siempre cabe la posibilidad de realizar el trabajo al aire libre con el mínimo gasto pero sin descuidar los elementos básicos de seguridad.
  • Guantes de protección, sin estos todo lo demás obvia, vamos a trabajar con un metal en estado liquido que supera en su proceso los 350 grados. Deben ser lo suficientemente fuertes como para protegernos de salpicaduras (el metal en su proceso de enfriado en la piel puede causar grandes quemaduras), son ideales los de cuero vuelto empleados por soldadores.
  • Un recipiente para fundir y verter el plomo, suelo utilizar una de las jarras de acero inoxidable de las que en cafetería usan para calentar, es cómoda, relativamente pequeña y calienta rápido. Aunque posean asas recomiendo usar un alicate para su manejo (de esta forma evitaremos sorpresas en caso de excesivo calentamiento o de desprendimiento de la misma).
  • Alicates, tanto para la sujeción de la jarra como para la realización de las formas de las varillas. Si carecemos de “gatos”, “bancos de trabajo” o “sargentos” para sujetar los moldes, también serán necesarios los llamados de “presión” para que podamos verter el plomo de manera cómoda.
  • Un recipiente con agua o un grifo cercano. Para enfriar el plomo, aliviar la temperatura que alcanzara el molde o para una molesta salpicadura es necesario disponer de, al menos un cubo con el precioso liquido.

Hasta aquí, lo primordial, si carecemos de estos componentes no merece la pena que sigamos adelante. Se trata de recrearnos en la fabricación de unos elementos necesarios para un hobby, las medidas de protección y seguridad son elementales y muchos gustan de olvidarlas. Si descuidamos cualquier aspecto que pueda inducir a accidente, os aseguro que merece mas la pena acudir a la tienda de deportes y adquirir los plomos por muy caros que sean.

  • Un quemador a gas, poco que decir, un quemador de los usados en camping con una botella normal nos puede trabajar cientos de plomos (creo que a la que uso le queda mas de media carga y llevo sobre los trescientos plomos mas fundiciones).
  • El plomo, que no me olvidaba, que todo lleva su orden… En principio se trata de que no nos cueste nada el tema, o al menos, lo menos posible; como conseguirlo, las antiguas tuberías, los bajantes, y muchos elementos de las casas antiguas estaban fabricadas de este material cualquier albañil conocido nos puede proporcionar todo lo que queramos y mas. También en desguaces y chatarras nos lo podrán vender a un precio no excesivo (ojo que un kilo de plomo lleno de incrustaciones de cemento no es un kilo de plomo “puro”, así que al regateo que es un arte que se esta perdiendo). Por ultimo, aunque a un precio más prohibitivo, también se puede adquirir en establecimientos del ramo, a favor de este, viene limpio de impurezas.
  • Una cuchara de mango largo, si utilizamos jarras de ½ litro o de 1 litro, con cualquier cuchara sopera de acero nos servirá, su uso se limita a remover y retirar las impurezas que puedan aflorar en la “cocción” del plomo.
  • Varillas de acero, tanto para los plomos pasantes (hay que dejar un “túnel” en su interior), como para las de ojiva de varilla o las de grapas. Aunque perezcan difícil de conseguir existen unas llamadas “tic” o “scic” que se venden para la soldadura de acero, las tenéis en distintos calibres en los comercios del ramo.
  • Masilla de vidrio de dos componentes y catalizador, verdadera razón de ser del articulo y con el que realizaremos el molde.
  • Una cajita poco más ancha, alta y larga que el molde a realizar. ¿Os acordáis de las que contenían el jabón cuadrado de lavabo?, van estupendas. En caso de carecer de ellas, podremos realizarlas plástico rígido, con madera de okume o chapa fina, no ha de quedar un trabajo fino ya que solo contendrán el molde mientras endurece y eso será prácticamente en una o dos horas.
  • Algo de vaselina o grasa, con esta impregnaremos el plomo original, los costados de la caja que contiene el molde y posteriormente la cara superior de la primera parte del molde.
  • Unos guantes de plástico o goma, nos servirán para no mancharnos con la masilla de vidrio.
  • Nuestro plomo preferido, os recomiendo que al adquirirlo rebusquéis aquel que presente las menores imperfecciones y defectos, cuanto mas pulido y perfecto sea su estado, mejor nos saldrá el molde.
     

Fabricación del molde

Una vez escojamos el plomo que deseamos imitar, procederemos a una última comprobación para intentar eliminar la mayor parte posible de pequeños poros o impurezas que pueda presentar. Si este es del tipo pasante, utilizaremos una varilla de suficiente diámetro para la realización del túnel interior que nos permita el paso del sedal; de igual forma si deseamos colocar el palillo que a veces lo acompaña procederemos a introducir una varilla mas fina dentro de una varilla de diámetro mayor, con lo cual la canaleta que creemos producirá un “escalón” que actuara como freno al tubo plástico que colocaremos en el plomo. Así mismo si es de tipo “ojiva con varilla” la misma que posee el plomo original nos creara el lugar donde alojaremos las varillas de los que luego fabriquemos.

Finalizado el proceso de pulido del plomo original y localizada las varillas en su caso, fabricaremos en chapa de madera o plástico rígido un pequeño cajón que pueda contener con soltura el plomo, normalmente basta darle unos tres centímetros de profundidad por debajo del plomo y medio centímetro por encima de una línea imaginaria sobre la mitad de este, con cuatro centímetros por los lados interiores y seis por la parte que sostendrá la varilla del mismo nos bastara para dar al molde suficiente resistencia.

Deberemos trazar una línea imaginaria que recorrerá la mediatriz del plomo de deseamos copiar, la caja deberá ser al menos tan profunda como tres centímetro por debajo del plomo y tan alta como para superar esta mediatriz al menos un centímetro.

Realizado el cajón, colocaremos el plomo en su interior y marcaremos donde pasaría la línea de corte del mismo, horadaremos dos pequeños agujeros por donde se sostendrá la varilla y embadurnaremos tanto el plomo como el interior de la caja de vaselina o grasa.

Ahora, y siguiendo las instrucciones del fabricante, mezclaremos la masilla con el catalizador, con un poco de práctica llegaremos a calcular cuanta necesitamos en esta primera mitad del molde, pero a titulo personal de un bote estándar podemos sacar tres moldes, es decir seis mitades; introduciremos la masilla en el recipiente hasta donde hemos horadado los boquetes por donde saldrá la varilla a la vez iremos dándole pequeños golpes para que las posibles burbujas de aire desaparezcan; sin esperar mucho (la masilla seca muy rápido, aunque podemos poner algo menos de catalizador las primeras veces para coger práctica) introduciremos el plomo con la varilla haciendo presión hacia abajo, el sobrante que ira rezumando por los bordes lo iremos presionando a su vez por los costados del plomo y la varilla ayudándonos con una pequeña paleta o la mano humedecida intentando perfilar todo el contorno de la forma. La masilla de vidrio de dos componentes, por su alta resistencia, es un material idóneo para la fabricación de moldes, su durabilidad esta asegurada a lo largo de cientos de fundiciones e incluso posibilita la reparación posterior del mismo.

Una vez secada la primera parte del molde, lo cual notaremos por que el intenso calor que desprende al tacto en su enfriado habrá desaparecido, desmoldáremos el plomo y sacaremos la varilla. Nos habrán quedado unas pequeñas “rebabas” alrededor del plomo e imperfecciones en la superficie, con cuidado de no sobrepasar la línea que nos marca donde se aloja la varilla procederemos a lijarlo, debiéndonos quedar un resultado parecido a este.

En este caso se trata de un plomo de alas de 110 gramos, se puede observar el detalle de la varilla de doble diámetro para el alojamiento posterior del plástico guía. De igual forma, una vez lijada la superficie se ha escogido la parte anterior del molde para el vertido del plomo, con lo cual mediante una broca de diámetro suficiente procedemos a agrandarla en forma de cono.

Colocaremos la varilla en el interior del plomo, este a su vez lo alojaremos en la primera mitad del molde y a su alrededor la cajita. Comenzaremos con el llenado desde arriba de masilla para la creación de la segunda mitad del molde e iremos presionando para el escape de burbujas de aire.

Una vez seca la masilla, mediante golpecitos secos desprenderemos las dos mitades del molde y retiraremos el plomo y la varilla, el resultado será parecido a este.

 

El proceso mas delicado esta concluido, a partir de este momento, solo la imaginación y la depuración de la técnica nos permitirá realizar moldes de todas las formas y modelos imaginables, cualquier modelo que os llame la atención podréis realizarlos con esta técnica, que aunque en un principio pueda parecer aparatosa, os aseguro que en la practica es mucho mas sencilla. Como muestra un botón.

 

Aquí os pongo unas imágenes de la construcción de, tal vez, el más complicado y caro de los plomos de lance, el llamado de “garras” o “ratonera” y como con paciencia y unos alicates podéis confeccionarlo.

 

 

La fundición

Con respecto a la fundición del plomo, solo unos consejos básicos: siempre actuar con las medidas de seguridad necesarias, aun a riesgo de pecar de pesado creo que es mejor que hacerlo de imprudente.

  • El plomo emite sustancias muy nocivas durante su licuación, evitar respirar encima del recipiente que tengamos al fuego, siempre fundir en zonas muy ventiladas.

  • El plomo alcanza la fusión por encima de 350º, utilizar guantes de seguridad y alicates de confianza para sujetar la jarra o el recipiente en que lo calentemos.

  • No carguéis demasiado el recipiente, el plomo pesa … como plomo.

Una vez dicho esto, el proceso no puede ser mas sencillo; una vez licuado el metal se le retiran las impurezas que puedan aparecer, colocaremos el molde con la varilla correspondiente en su interior (si vais a realizar plomos ojiva de varillas os recomiendo que además de la anilla superior a la que habréis dado forma con anterioridad, pleguéis un poco el extremo que se va a introducir en el alma del plomo, de esa forma conseguiréis mayor sujeción) lo fijaremos a un gato de mesa en el banco de trabajo (si carecemos de este con un sargento pequeño o con alicates de presión fijaremos las dos partes del molde descansándolo en una superficie plana y con la apertura para el vertido hacia arriba), y con mucho cuidado verteremos el liquido.

El metal fragua rápidamente pero mantiene el calor bastante tiempo, así que con los guantes retiraremos alicates, sargentos o lo que presione el molde y con ellos retiraremos la pieza, dejándola descansar hasta que enfrié.

Podemos preparar varios moldes para aprovechar mientras unos se desmoldan, otros se enfrían y así perder menos tiempo.

Una vez terminado el proceso, un pequeño retoque donde pueda hacer falta y, a pescar con vuestros propios plomos.

Ahora solo nos queda esperar buenas mareas.
 





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