Fotografía para un pescador
| FOTOGRAFÍA
PARA UN PESCADOR |
FOTOGRAFÍA PARA UN PESCADOR:
En este artículo voy a tratar de resumir aquellos aspectos
que podrían parecer fundamentales a la hora de tomar una fotografía.
Intentaré aplicar de alguna forma esta técnica para que el pescador
pueda obtener unas imágenes suficientemente representativas y estéticas.
Yo pienso que la fotografía es una síntesis de una serie de parámetros,
unos casuales y otros provocados, que se deciden antes de apretar el disparador.
Mejorar la foto mas tarde ayuda, pero solo deberíamos de recurrir al
retoque teniendo de antemano claro lo que deseamos conseguir o potenciar.
De esta primera reflexión se desprende que, si para
antes de disparar el obturador debemos tener una serie de cuestiones claras,
no debemos dejar que el azar y el automático de la cámara decidan
siempre por nosotros mismos.
Hablar de fotografía es hablar de muchas cosas, así
que en vez de hacer un tratado general sobre este tema, vamos a sintetizar aquellos
aspectos que tienen una influencia mas directa dentro de las situaciones mas
comunes a las que se pueda enfrentar un fotógrafo y dejaremos de lado
otras cuestiones igualmente importantes, pero que quizás no tuvieran
aplicación para el objetivo que nos ocupa.
LA CAMARA:
La cámara, vamos a partir del supuesto de que hablamos
de una cámara digital, divagar sobre temas de película sensible
y fotografía analógica, no tiene tanto sentido si la finalidad
es publicar una imagen en un foro, enviarla por e-mail, colocarla de salvapantallas,
incluso pasarla a papel fotográfico y colocarla en el “álbum
de las capturas”.
La resolución del CCD que se mide en megapíxels
para estos fines sería lo lógico manejarnos con mínimos
de 3 Mpix. Un Píxel contiene la información básica sobre
los 3 colores RGB, es decir cada píxel contiene la información
de cuanto ® rojo, (G) verde y (B) azul hay en ese punto o píxel,
por tanto si tiene 3 datos, ocupara como mínimo 3 bytes. Una cámara
de 1 Mpixel podrá generar archivos de 3 MB reales y una cámara
de 5 Mpixel podrá generar archivos de 15 MB reales. El resto de Mbytes
extras que contengan se obtendrán por interpolación, es decir,
un truco que nos hace la cámara para engañarnos y decirnos que
nuestro archivo es más grande de lo que realmente es. No debemos interpolar
imágenes sino utilizar la cámara a la máxima calidad e
invertir en una tarjeta que nos permita hacer como mínimo 50 imágenes
a la calidad máxima. Luego siempre estaremos a tiempo de bajar la foto
de calidad, pero subirla... Solo se conseguiría interpolando y eso no
lo vamos a hacer porque es inventar información donde no la hay.
¿Qué cámara debo usar? Hemos dicho que
a partir de 3 Mpixel es versátil, lo es porque nos permitirá aumentar
la imagen a un tamaño de 13 x 18 cm. o 15 x 20 cm. Y poder ponerla en
un marco con calidad suficiente para que conserve bien su calidad. Con 2 Mpixel,
y cámara con buena óptica, podremos utilizar las imágenes
sin problemas para E-mail o foros, pero a tamaño A-4 ya empieza a flaquear
su calidad. En cuanto a marcas hay tantas como colores, yo siempre he sido amigo
de reconocer que las Sony en general están muy equilibradas de saturación
y balance de color, mientras que las Canon son más suaves pero más
ricas en detalle fino. Estas 2 serían las marcas comerciales de mayor
confianza dentro de la cámara de aficionado sin quitarle merito a otras
como Olympus, Nikon, Pentax, Lumix…etc. No es objetivo de nuestro artículo
hacer una comparativa ni entrar en asuntos con marcas comerciales.
¿Que debe de tener la cámara? Fundamentalmente
un flash, que se pueda activar y desactivar manualmente según nuestra
necesidad y una buena gestión del color, es decir que la interpretación
de los colores sea bastante real. También deberá tener un zoom
óptico como mínimo de 3x y la posibilidad de desactivar el Zoom
digital, porque es lo mismo que luego reencuadremos nosotros con el software
de retoque en nuestro ordenador y no nos está mintiendo el visor, imaginar
que estoy encuadrando un detalle del mocado que le atestó la poderosa
dentadura de un Carángido al nuestro señuelo y luego al abrir
la foto en pantalla observamos una amalgama de píxeles sin poder apreciar
el detalle que queríamos transmitir, por tanto zoom digital: desactivado.
Debe poseer un LCD luminoso y con un color fiable que nos ayude a determinar
si estamos disparando fotografías enfocadas, oscuras… etc. y nos
de tiempo a corregirlo rápidamente a tiempo real. Como complemento yo
os aconsejaría que optarais por modelos con baterías recargables
de alta duración. Otro detalle importante que me atrevería a recomendar
encarecidamente sería optar por modelos de cámaras que tengan
la posibilidad de incorporarles una carcasa submarina, esto será de gran
utilidad para captar imágenes mas comprometidas de la captura bajo la
superficie, o a ras de las superficie o entre el batir de las olas.
La imagen superior muestra una imagen que tomé haciendo
pruebas a nivel del agua, un poco mas arriba, luego mas abajo, buscando el punto
de vista adecuado, sin una carcasa submarina, al día de hoy mi cámara
yacería en un taller de chatarra irrecuperable. Una carcasa submarina
debería ser mi primera recomendación para un ambiente marino con
alto riesgo de salpicaduras. Además siempre podemos plasmar imágenes
de visitantes fortuitos que se acercan a nuestra embarcación como delfines
y otros cetáceos, tortugas etc…. Por ejemplo un vecino tan habitual
como una medusa se convierte en una preciosa instantánea si disponemos
de la feliz idea de retratarla, veamos esta foto tomada en el Cabo de San Antonio
cuando me disponía a darme un baño y me di cuenta que para bañarse
no era el día mas indicado y me dedique a retratar a estos compañeros
de fatiga.

LA LUZ:
La luz es lo que nosotros estamos fotografiando, lo que plasma
nuestra cámara es el color, que no es otra cosa que el resultado de las
diferentes reflexiones que cada objeto hace de la luz que recibe. Es un tema
que parece abstracto y no vamos a extendernos, pero si que es importante recalcar
la diferencia entre como percibe la luz el ojo y como lo hace una cámara.
El ojo es la cámara perfecta, cuando vemos un objeto
blanco, por ejemplo una embarcación en el mar. Nosotros lo vemos siempre
blanco y con su justa cantidad de luz, el ojo “procesa” las diferentes
luces que recibe el blanco de la embarcación y hace sus ecuaciones y
nos transmite al cerebro la información de que lo que vemos es siempre
blanco. Indistintamente de que le de una luz roja al amanecer, neutra al mediodía
o dorada al atardecer. Y además lo seguimos viendo blanco si lo vemos
por la banda que le incide el sol como por la banda contraria que está
en sombra. La cámara no funciona exactamente igual, diríamos que
el automático de la cámara intenta suplir esa deficiencia y darnos
un resultado lo más parecido a lo que el ojo capta. Pero claro esto tiene
sus riesgos y sus limitaciones, por ejemplo la cantidad de luz que es capaz
de generar el flash de la cámara es “finito” y por tanto
insuficiente en cuanto nos alejemos un poco mas de lo que nos permita su potencia,
por tanto la cámara en automático se queda fuera de juego en mas
de una ocasión. También se quedaría probablemente fuera
de juego en un contraluz en el que el fondo es mucho mas luminoso que el sujeto
a fotografiar y además ocupa mucha mas superficie de la imagen, la cámara
mediría la luz automáticamente para las zonas mas iluminadas por
ser las que tienen una mayor superficie y nos dejaría a oscuras a nuestro
pescador con su preciada captura.
La primera herramienta que tiene nuestra cámara es el
balance de blancos, es un recurso que tiene para compensar el azulado de un
día nublado, o el rojizo de un atardecer, o el verde de un tubo fluorescente.
Podemos ajustar manualmente el balance de blancos de nuestra cámara,
colocando en cada situación luminosa el indicador de balance de blancos
adecuado. Sin embargo para la tarea que nos ocupa, yo recomendaría utilizar
el “balance de blancos automático” generalmente llamado AWB
que es lo mismo que he dicho pero en inglés, y utilizar una cámara
que sea buena gestionando el color automáticamente, que no es tarea fácil.
Es por esta razón por la que he dado mis recomendaciones al principio
de utilizar cámaras de de reconocida buena gestión cromática
y que saben compensan bien las variaciones del cálido al frío
que se dan a lo largo del día.
Como norma general y en un ambiente exterior, generalmente
soleado debemos disparar la fotografía con el sol a nuestras espaldas.
¿Por qué? Porque la luz del sol incidente en general es una luz
relativamente neutra, fácil de procesar por los estándares de
procesado de las cámaras y además nos ofrece una segunda ventaja:
Todo lo que queda iluminado por el sol recibe la misma cantidad de luz y por
tanto estará compensado lumínicamente. Esto significa que aunque
el sol deje unas secuelas llamadas sombras, si encontramos aquella disposición
en la que el elemento a fotografiar (sujeto, animal u objeto) recibe la luz
directa del sol, sin recibir sombras (incluye la propia sombra del fotógrafo)
de elementos que estén delante suyo como cañas, la patronera,
la antena, un árbol si estamos en una orilla, un mástil de velero
etc…. Entonces debemos intentar que las sombras del elemento fotografiado
queden fuera de nuestro encuadre. Obtendremos una imagen viva, de colores saturados
y brillantes, exenta de sombras proyectadas. Como punto final cuando trabajemos
con luz directa del sol, aconsejaros evitar las horas centrales del día
en las que el sol proyecta sombras verticales y generalmente los resultados
son demasiado ásperos, si no hay mas remedio que fotografiar a las horas
centrales del día hay un truco que consiste en añadirle al disparo
el flash obligado en manual, a su máxima potencia.
La otra situación en la que podemos disparar una fotografía
es a contraluz, es decir con el sol a las espaldas del elemento fotografiado,
o lo que es lo mismo, el sol de cara a la cámara y al fotógrafo.
Esta situación requiere mas cuidado y tener en cuenta una serie de cuestiones,
que no eran necesarias en la situación anterior con el sol a la espalda
del fotógrafo. En esta ocasión, no debemos preocuparnos porque
nada le hará sombras a nuestro sujeto a fotografiar, ni debemos vigilar
por donde van sus sombras porque no es una cuestión de importancia. Debemos
vigilar que el sol no incida directamente dentro de nuestro objetivo, a no ser
que sea un efecto deseado con premeditación. El sol incidiendo en nuestro
objetivo tiene consecuencias tales como la creación de un “velo”
que atenúa la saturación de los colores, especialmente los oscuros
y negros, dando a la imagen un aspecto blanquecino y con falta de contraste.
Debemos buscar el cobijo de una sombra de forma que la cámara esté
protegida de la incidencia del sol en el objetivo. Es a contraluz, y una vez
nos hemos protegido del sol, cuando el apoyo de un flash le confiere un aspecto
mágico a la escena. Un flash llamado de “apoyo” es un flash
que emite una intensidad de iluminación inferior a la que existe en el
ambiente pero que reaviva el color y mata las sombras del objeto que está
en primer plano, o sea lo que deseamos fotografiar. Si usamos el flash de apoyo,
es recomendable que detrás del sujeto exista el paisaje, es decir que
no haya ningún elemento, pared… etc donde la sombra del flash de
la cámara pudiera proyectarse.
Fotografiar una captura de una lubina de varios kilos, se
merece un apoyo ligero de flash, es un momento que no se repita a diario y en
el momento de disparar debemos tener en cuenta todo lo que estamos aprendiendo
en estas líneas, porque quizás no llegue otra como estas hasta...
Determinar que cantidad de luz es la adecuada para ese flash,
es una tarea de cierta complejidad y que requiere de aparatos de medición
de luz de flash y no vamos a hacerlo así, así que como norma general,
simplificaremos diciendo que pondremos el flash “obligado” en nuestra
cámara, de forma que la cámara al leer la escena de iluminación
general, expone la escena para la luz del fondo, mientras que el sujeto, que
quedaría digamos oscuro o a contraluz, recibe la iluminación directamente
del flash de la cámara. Exagerar esta situación, incluso llegando
a hacerlo en el crepúsculo, nos generará unos juegos de luces
muy sorprendentes. En estos casos en los que queremos acompañar como
fondo de la imagen un paisaje casi oscuro o crepuscular, debemos controlar la
cantidad de flash que emite nuestra cámara y si s necesario reducirlo,
si nuestra cámara permite la potencia escalonada del flash, para que
una excesiva iluminación del flash no oscurezca de sobremanera el paisaje
que hace de fondo.

Esta imagen tomada en el crepúsculo combina una iluminación
adecuada de nuestro amigo forero Bacoreta, al tiempo que el cielo refleja el
dramatismo cromático que este momento del día nos brinda. Podemos
ver como el cielo conserva todo su detalle sin aparecer ninguna zona quemada,
es decir con mas contraste de lo que permitiría captar un ccd. Si la
imagen tiene demasiado contraste entre las zonas mas claras y las mas oscuras,
deberemos tomar decisiones y o iluminar las oscuras o evitar que las mas claras
nos provoquen zonas “quemadas en la fotografía” Entendemos
como zonas totalmente oscuras, aquellas en las que no existe ninguna información
RGB, es decir no existe información de color en esos píxeles son
totalmente negros y por tanto el detalle en esas zonas queda perdido para siempre,
en estos casos deberemos iluminar estas zonas, si está al alcance de
nuestro flash. Evitaremos tener zonas con 100% de RGB, es decir, zonas en las
que los tres canales de color nos dan el máximo y por tanto tampoco tendremos
información de color en esos puntos y perderemos igualmente el detalle
en esos puntos. Es permisible solo para puntos concretos como puede ser el sol
o un foco potente o un brillo metálico que pueden aparecer en la imagen,
sin embargo no para zonas más amplias como el blanco de la embarcación,
que debe conservar una información RGB, o lo que es lo mismo algo del
detalle de su textura.
Se puede disparar la fotografía a contraluz sin el uso
del flash, en tal caso debemos buscar en las instrucciones de nuestra cámara
una función que actúa incrementando o disminuyendo la exposición,
es una escala donde encontramos por puntos la cantidad que deseamos “sobreexponer”
la escena,.....-3 -2 -1 0 +1 +2 +3..... pues bien entre el +1,5 y el +3 hacemos
pruebas y encontraremos nuestra solución, este tipo de imagen tiene como
característica que los colores de todos lo elementos del fondo que estén
iluminados directamente por el sol y además el cielo, saldrán
blancos o casi blancos. La imagen respira un aire más “suave”
y pierde el color saturado, es una técnica propicia para crear imágenes
más evocadoras.
Por último en días nublados o en días
soleados, cuando pasa una nube, es muchas veces una condición de iluminación
perfecta, porque tenemos todo iluminado por un igual, como ocurre con la luz
directa del sol, pero también tiene la ventaja del contraluz con respecto
a que no se producen sombras, debemos aprovechar estos momentos porque se toman
buenas imágenes, no excesivamente brillantes, pero sin sombras duras,
podemos compensar luego con el software de retoque de una imagen y subir un
poco el contraste y obtendremos una imagen perfecta y sin sombras. El único
problema es que el mar y el cielo quedarán apagados, grises o blanquecinos,
entonces debemos intentar evitar en nuestra composición en días
nublados, que aparezcan en el fondo utilizando como fondo otros elementos como
elementos de la embarcación, el suelo, otras embarcaciones etc….
LA OPTICA Y LA COMPOSICIÓN:
Ahora ya sabemos iluminar en las dos situaciones más
frecuentes que nos encontraremos en nuestras jornadas de pesca: a luz directa
con sombra y a contraluz. Nos falta encuadrar y disparar. Para ello vamos a
hablar algo de composición, si bien es el tema mas subjetivo de todos
los que tratamos en este artículo. La composición termina siendo
algo automático y es donde el fotógrafo coloca su “sello”
personal. Podemos jugar con acercarnos o alejarnos o con el zoom, que no es
lo mismo que moverse uno. Podemos generar una deformación perspectiva
dando la sensación que lo que está mas cerca de la cámara
es “mas grande”… pero cuidado… a ver si después
de leer este artículo empiezan a aparecer en el foro de www.pescamediterraneo2.com
cientos de imágenes de pequeñas caballas y estorninos tomadas
con grandes angulares, intentándonoslos hacer pasar por cimarrones gigantes
o albacoras…
El botón del zoom, que suele estar muy a mano en toda
cámara, colocado en posición “W” que significa WIDE
o lo que es lo mismo, abreviatura de “gran angular” nos deforma
los elementos mas cercanos al objetivo, haciendo el efecto contrario para todos
aquellos mas alejados, así pues un ejemplar de talla media, acercado
a la cámara con gran angular, mostrará una captura de gran calibre
en primer plano y un pescador “ínfimo” comparado con el tamaño
relativo de la captura, en el segundo plano, con el brazo claramente estirado
hasta un punto enfermizo, para alejar lo máximo el plano del pescador
del plano de la captura. Inconvenientes: es muy evidente, claro que puede hacerse
no tan obvio y añadir un poco de gran angular y otro poco de brazo estirado
y…
Pero bueno señores/as pescadores/as seamos serios, aquí
no estamos haciendo un curso para obtener el titulín de “Lazarillo
de Tormes” sino aprendiendo a hacer las cosas con conocimiento de causa,
así que dejamos los trucos para otro día y veamos que aspectos
debemos considerar a la hora de encuadrar o componer una imagen.
La primera reflexión nace de la proporción, debemos
tener claro que importancia queremos dar al fondo y que importancia le damos
al sujeto a fotografiar. Esta misma proporción debe traducirse a cantidad
de imagen que ocupe uno y otro. En este caso si queremos reflejar una captura
será un plano ajustado, que “nos sobre poca foto”, es decir
que el encuadre sea poco mayor que el tamaño de la captura, sin embargo
que aparezcan elementos que nos faciliten información suficiente para
que en un primer vistazo el ojo y nuestro cerebro procese automáticamente
cual es el tamaño relativo de esa pieza, por comparación con los
elementos circundantes. A veces deseamos reflejar el caso contrario, es decir
que la captura no sea el protagonista o incluso no sea el objeto de la fotografía,
entonces debemos incluir suficientes elementos en la foto para explicar la idea
que queremos dar y “excluir” de la imagen aquellos elementos, en
la medida de lo posible, que aportan otra información diferente a la
que perseguimos y simplemente están de mas. Por tanto el primer paso
de la composición pasa por analizar con rapidez que elementos son los
que deben salir y cuales deben excluirse. Eso es el ojo del fotógrafo,
dar solo una visión parcial de la realidad sin mentir, pero selectiva.
Muchas veces contaremos con elementos que no podemos desplazar a nuestro antojo,
en tal caso el fotógrafo debe de moverse hasta encontrar el lugar idóneo,
la cantidad de zoom idóneo y la cantidad de elementos de fondo necesarios
para explicar con un solo disparo la idea que queremos. Por tanto antes de disparar….
Pero en general mi consejo pasaría por recordar que no salga en la imagen
demasiada información en el fondo, un fondo limpio para que el ojo se
preocupe en explorar automáticamente la información que para nosotros
contiene el mensaje que deseamos transmitir.
Antes de apretar el dedo tengo que tener muy claro.... ¿Qué
quiero reflejar?…. Que la captura es enorme, que lo estamos pasando de
cine con los amigos, que la cantidad de capturas rebosan de nuestras neveras,
que hace una buena mar y se está tranquilo, que salga referenciado el
material que utilizamos, o que no salga. Es un clásico tomar una foto
de un lugar donde has hecho una buena captura y al fondo aparezca suficiente
información para que un buen conocedor del lugar, pueda tomar alineaciones
y “descubrir” ese pesquil… incluso otros fotografían
sus capturas con muestras diferentes a las que realmente utilizaron…..
La fotografía está al servicio del que la dispara y los elementos
que deben intervenir en el cóctel, deben se seleccionados de antemano,
esto es un gran determinante de la composición. Hay normas clásicas
de composición como por ejemplo que la línea de horizonte esté
ubicada en el 1/3 superior o inferior de la imagen.

Como vemos en esta imagen de la raya reposando en la orilla,
ubicamos el horizonte en el tercio superior y además de reflejar el objetivo
podemos ubicarlo en su entorno y componer la imagen con la regla de los tercios.
Esto ayuda a ordenar el resto de los elementos de la escena. También
es recomendable tomar las fotos a la altura de los ojos. Yo optaría,
insisto, por buscar fondos simples y que la información esté en
el primer plano. Incluso descentraría el objeto a fotografiar para que
no siempre compongamos la imagen entrada, esto confiere más dinámica
a una imagen. También recomendaría que se “mueva”
el fotógrafo, un poco a la derecha, o a la izquierda, o arriba o abajo,
buscando en que medida cambian los elementos en la escena a fotografiar. Otro
buen consejo sería el perseguir “robar fotos espontáneas”.
Huir de la típica estampa posada de protagonista+captura, ambos en posición
marcial y mirada de “fotomatón” a la cámara. Un momento
anecdótico puede ser mejor recordado que una “pose”, aunque
quizás tengamos que sacrificar la composición y tengamos que recortar
la foto luego con el ordenador, pero no perdáis el instante de magia,
cuando las cosas ocurren de verdad y la gente no está pendiente de la
cámara, son las mejores tomas, las del observador anónimo y discreto.
Otro consejo importante es el de: “acercarse”, es un clásico
en la fotografía de aficionado que lo que deseamos fotografiar ocupe
un 10% del tamaño real de la foto, y aparezcan los pies del fotografiado,
una franja enorme de cielo y el señor con su doradita bien pequeño
que uno suele preguntarse ¿era Sargo o Herrera? Y contesta el amigo….
No hombre no era dorada…. y nosotros replicamos….Ahhhhh claro….
Hay que acercarse, es lo mismo que comentábamos sobre el tamaño
relativo de lo que deseamos transmitir tiene que estar en consonancia con el
tamaño total del cuadro de la imagen.
EL RETOQUE:
“Las buenas fotos no necesitan retoque” es una
buena frase, sin embargo que las buenas fotos se pueden mejorar con un poco
de dedicación. Yo preferiría emplear el término “ajustar”
mas que el de retocar, porque de tocar y tocar una foto, solemos romper la linealidad
de su curva cromática y llegado a ese punto no hay vuelta atrás.
¿Esto que quiere decir? Significa que nunca trabajemos con el archivo
original de la foto, sino que generamos una copia y mantenemos un archivo virgen
en algún lugar, bien el disco duro o bien las vamos volcando a soportes
tipo CD o DVD.
El primer consejo es que os hagáis con una colección
de 5 o 6 buenas fotos de pesca hechas por buenos profesionales y las conservéis
como”guía de color”. Esto significa que observando “a
la vez” estas fotos y nuestras imágenes pronto podremos comprobar
si en general nuestras fotos parecen oscuras o claras, o están muy rojas
o parecen frías y azuladas. Por tanto lo primero es saber que les pasa
a nuestras fotos…. Si es que les ocurre algo, porque buen síntoma
es que nuestra cámara y la correcta iluminación que hemos empleado
nos aboque a unos resultados excelentes, con lo cual mi consejo sería
no tocar dichas fotos en cuanto a ajustes de color ni de claro-oscuro.
Si hemos utilizado el AWB o balance de blancos automático
que recomendé en el apartado de iluminación, entonces quizás
hayan algunas fotos que debamos ajustar de color si la interpretación
de la cámara no ha sido suficientemente buena a nuestro propio juicio.
Vamos a resumir los tipos de actuación sobre una imagen,
en dos ajustes: el color y la luminosidad. Hay infinitos software de retoque
y ajuste, pero yo voy a optar por centralizarlo por un programa referencia por
todos conocido como es el Adobe Photoshop por estandarizar software.
El ajuste de luminosidad sería el primero a ajustar
en caso necesario, hay varios métodos, pero yo optaría por olvidarme
del tan utilizado ajuste de “brillo y contraste”, que solo utilizaría
en el caso de que la imagen esté excesivamente apagada de color. Para
ajustar la luminosidad nos iremos al menú:
>> Imagen / Ajuste / Niveles

Allí nos aparece una ventana con muchos controles que
no debemos manipular porque podemos romper la curva cromática de la imagen,
solo debemos actuar sobre el cursor central de los 3 que están justo
debajo de la curva de color. De los 3 controles el de la izquierda es negro,
el del medio gris (el que usaremos) y el de la derecha blanco.

Mejor no tocar ni el blanco ni el negro y actuar sobre el gris
moviéndolo ligeramente a derecha e izquierda hasta determinar como nos
gusta la imagen de clara u oscura, entonces aceptamos. Para poder visualizar
el efecto sobre la imagen, a tiempo real mientras deslizamos el cursor debemos
tener activada la casilla “preview” o vista previa. Si hemos ajustado
la iluminación pero la imagen aun así nos siguiera pareciendo
“apagada” entonces actuamos sobre este ajuste:
>> Imagen / Ajustes / Brillo y contraste

En esta ventana jamás debemos actuar sobre el brillo
de la imagen, solo podemos actuar sobre el contraste subiéndolo hasta
un numero no superior a +10. Normalmente un nivel +5 suele estar bien. Insisto
que esto es necesario solo para imágenes tomadas a la sombra o a contraluz
donde se percibe una sensación demasiado suave de la imagen.
Para actuar sobre el color, solo en el caso necesario, debemos
hacerlo con este ajuste:
>> Imagen / Ajustes / Equilibrio de color.
En general las fotos nos pueden parecer correctas, demasiado
frías o demasiado calientes. En el caso de que nos parezcan frías
necesitan subirles el rojo, por tanto ajustaremos el cursor superior de los
3 que aparecen, hacia donde pone “rojo” hasta que la imagen recobre
ese tono más cálido que nos pedía la vista. En general
un ajuste entre +5 y + 30 debería ser suficiente aunque no hay reparo
en ir subiendo un poco mas si realmente no conseguimos llegar al tono que buscamos.
Si la imagen es demasiado roja o ámbar tomada con luz de atardecer o
tiene la influencia de luz de cualquier bombilla, deberemos actuar justo de
la forma contraria, desplazar el cursor hacia el Cyan con las mismas cantidades
expresadas para el rojo pero en este caso la cifra aparecerá con signo
negativo. El resto de los ajustes son:
• Magenta-Verde: Se utiliza cuando hemos tomado la imagen
en un lugar demasiado dominado por la vegetación y la foto queda demasiado
“verde”, desplazando el cursor hacia el magenta compensaríamos
el verde. Pero en ambiente marino no es de especial aplicación.
• Amarillo-Azul: Es un ajuste parecido al que hemos aprendido a utilizar
del cyan-rojo, pero solo lo usaría si quisiéramos simular una
luz muy de atardecer en una foto tomada con luz de normal de día, para
ello además de mover el cursor superior hacia el rojo, moveríamos
el inferior de los 3 hacia el amarillo. También puede ser que algunas
cámaras gestionen el color de forma que quede demasiado amarillo, podemos
corregir esto moviendo ligeramente el cursor inferior hacia el azul.
De todas formas me quedaría con el primer ajuste de
Cyan-Rojo e intentaría evitar toquetear demasiado las imágenes.
Un truco más avanzado pasaría por buscar un elemento
de la imagen fotografiada que tuviera un elemento de un blanco totalmente puro,
si es así podemos ir a:
>> Imagen / Ajuste / Niveles

Y buscar un icono que tiene forma de cuentagotas en la parte
inferior derecha de la ventana de Niveles, debemos pulsar sobre el cuentagotas
de la derecha de los 3 que hay y entonces hacer un click en la parte blanca
de la imagen, veremos como el color se ajusta automáticamente y de forma
precisa. Sin embargo corremos con el peligro de que si este elemento no es del
todo blanco, puede ser algo marfil o agrisado, podemos quemar partes de la imagen
y perder la información de color para esos píxeles. Podemos hacer
la prueba solo para comprobar si el color que hemos ajustado es el adecuado,
observamos la corrección de color y luego pulsamos “cancelar”
para que esa corrección no tenga efecto, e intentar emularla nosotros
con los métodos que os he explicado anteriormente.
TAMAÑO DE IMAGEN:
Para manejar una cantidad de información adecuada para
cada medio en el que vamos a utilizar la imagen y el archivo ocupe un volumen
de memoria lógico según su destino deberemos tener en cuenta para
que necesitamos las imágenes y hacer todas la correcciones de color y
luminosidad sobre una imagen con la calidad máxima, guardarla y entonces
de ahí obtener copias de la misma con el sencillo método de: ARCHIVO
/ GUARDAR COMO Y entonces guardar diferentes versiones. Podríamos simplificar
2 usos, uno para llevar a papel, que yo mantendría la calidad máxima
y el segundo para publicar en la web, utilizar en el foro o mandar por e-mail,
que sería una versión con menor tamaño.
La primera cuestión que debemos tener clara es que no
vamos a interpolar, es una de las cosas que he comentado al principio, vamos
a comprender que una imagen tiene una cantidad de información por ejemplo
de 10 Mb pues podemos modificar aumentando uno de los dos parámetros
que determinan su tamaño final y disminuyendo el otro, hemos variado
quizás las dimensiones de la imagen pero no hemos variado su tamaño
final, sigue siendo de 10 Mb ¿cómo se hace? Pues variando la resolución.
Por tanto hay 2 parámetros en el tamaño de una imagen
- A/ Resolución: que vendría a ser como la densidad
de información. Para hablar en términos pesqueros, imaginemos
un cardumen de sardina que ocupa una superficie de 20x20 metros, pues si hay
500.000 sardinas hay más densidad de sardinas. Pueden haber solo 100.000
sardinas en esos 20x20 metros, entonces hay menos densidad, aplicado a una foto
hay menos información en el mismo tamaño de foto
- A/ Dimensiones de la imagen, es decir ancho y alto, (Pueden darse en puntos
o en cm.) Podemos tener 500.000 sardinas en 20x20 metros o en 200x200 metros.
Pero mientras tengamos 500 sardinas ni quitamos ni engañamos diciendo
que tenemos más. Aplicado a una foto, si tenemos 10 millones de bits,
los podemos tener en una foto de 10 x 15 cm. O bien en una de 20 x 25 cm. Pero
siempre tendremos la misma cantidad de información ¿qué
pasa? Que tendremos menos información por cada centímetro cuadrado
de foto y si nos acercamos más a la foto, veremos más los puntitos
que forman la imagen.
¿Cómo cambio el tamaño de la imagen? Lo
primero que debemos hacer es asegurarnos que la imagen que guardamos para copiar
en papel tiene al menos 200 ppp (puntos por pulgada) de resolución, y
mejor aun si conseguimos que tenga 300 (Píxel/pulgada). Esto nos asegura
una buena resolución para pasarla a papel fotográfico, o a una
impresora de tinta o sublimación con buena calidad. Las imágenes
se generan en las cámaras digitales generalmente a 72 ppp, es decir como
si su destino final fuera una pantalla de ordenador. Sin embargo pasarlas a
papel o llevarlas a una imprenta, publicarlas en una revista etc…. Requiere
mayor resolución que la de pantalla. Para esto cambiaremos la resolución
y lógicamente nos variarán las dimensiones de la foto, recordemos
siempre que si aumento una variable, al otra me disminuye. Para esto debo determinar
cual será el tamaño al que yo posiblemente vaya a imprimir esa
foto (en caso de que la vaya a imprimir, sino la guardo tal cual) determinado
ese tamaño, en centímetros, me voy al menú de Photoshop:
>> Imagen/Tamaño de imagen
Deshabilito el cuadradito donde indica “remuestrear la
imagen” (Debe quedar sin marcar) y donde pone “tamaño del
documento” escribo en el ancho y el largo el tamaño para el que
voy a imprimir. Acepto y Guardo. A la hora de guardar aconsejo guardarlas en
formato TIF y cuando te pregunta si deseas compresión, elegir la opción
LZW es un formato de compresión sin pérdida de información,
mientras que si lo guardamos como JPG simplemente estamos perdiendo información
cada vez que se abre y se cierra la foto.
El siguiente paso es guardar la imagen para colocar en los
foros o para enviar por e-mail o bien subirla a una página web. Lo primero
es que con la foto abierta y ya guardada para imprimir, voy a guardar otra versión
que podemos llamarla igual pero añadirle la palabra “–mail”
o bien “–web” de esta forma la misma foto con el mismo nombre
podremos reconocerla dentro de nuestra carpeta y distinguir cual es la versión
para imprimir y cual es para internet. En esta ocasión si la vamos a
guardar en formato JPG, para ello, en el apartado de formato, elegiremos la
opción JPG y en la opción de calidad, elegiremos: entre 7 y 8.
Ya tenemos la foto guardada como JPG, por ejemplo una foto que se pudiera llamar:
“dentoncurri-web.jpg” Ahora llega el momento de darle a esa imagen
su tamaño, para ello volvemos al menú:
>> Imagen/Tamaño de imagen
Esta vez dejamos marcada la casilla “remuestrear la imagen”,
al contrario que la vez anterior y en resolución ponemos 72 ppp. (Píxel/pulgada)
y entonces buscamos su dimensión mayor (si es una foto horizontal la
dimensión mayor será el ancho y si es vertical será el
alto). Y en los recuadros superiores que viene la dimensión de la imagen
medida en píxeles, ponemos 600 en la dimensión de mayor tamaño,
la dimensión del lado de menor tamaño la calcula el programa automáticamente.
Aceptamos y guardamos el archivo y a publicarlo. Si lo queremos subir al foro
de www.pescamediterraneo2.com
y no tenemos experiencia, revisar las instrucciones de cómo hacerlo visitando
este enlace:
http://www.pescamediterraneo2.com/foros/index.php?showtopic=4783
HOLBOX (TONO BALAGUER)