REPORTAJE - LA PESCA EN EL MEDITERRANEO ANTIGUO
(3300 palabras totales en este texto) (523 Lecturas) 
Documento sin título
REPORTAJE - LA PESCA EN EL MEDITERRANEO ANTIGUO |
Artículo enviado por Mario Agudo - http://mediterraneoantiguo.blogspot.com/
 |
La pesca ha desempeñado un papel fundamental en la economía de los pueblos que han habitado las riberas del Mediterráneo desde la antigüedad. La industria pesquera estaba ligada directamente a la existencia de salinas y las fábricas de ánforas, pues el método más eficaz de conservación y comercialización del pescado era a través del salazón, ya que no se daban las condiciones adecuadas de transporte y almacenamiento para consumirlo fresco en las zonas del interior. Era más abundante el pescado de los grandes ríos, como el Nilo, el Tigris o el Éufrates y de lagos como el Fayum o el Moeris, que el pescado de mar, salvo en Siria y Fenicia, pero su consumo estaba muy extendido.
Las víaspara el conocimiento de esta actividad están en los restos arqueológicos, en los textos de intelectuales de la época y en el arte, especialmente en los mosaicos romanos. A pesar de su antigüedad, tenemos una mayor constancia de lo que significaba a nivel industrial a partir de época helenística, por la que comenzaremos el análisis. |
Los primeros caladeros
Las pesquerías más importantes del Mediterráneo se situaron en el Bósforo y el Mar Negro. Allí, durante la primera colonización, entre los años 800-600 a.C., se fundó la ciudad de Cícico, que se asentaba sobre el istmo que unía el actual macizo Kaptdagi Yamadasi a la tierra asiática, a cincuenta kilómetros al nordeste del estrecho de los Dardanelos. Allí se encontraban abundantes bancos de atunes de hasta tres metros de longitud y 600-700 kilos de peso. Nos cuentan las crónicas de Plinio que “eran tan numerosos que la flota de Alejandro Magno al pasar a Asia debió colocarse en orden de batalla como contra una flota enemiga, pues un barco aislado no podría abrirse camino”.
Los atunes entraban por el Estrecho de Gibraltar desde el Atlántico, bordeaban la costa septentrional africana y atravesaban el Bósforo hasta el Mar Negro, donde eran capturados por los pescadores de Cícico siguiendo el método de la almadraba, que se basa en tender redes para cortar el paso de los bancos de peces hasta capturar a los ejemplares más preciados. Los habitantes de estas colonias no podían consumir todo el pescado que capturaban, así que a través de la industria de salazón lo trataban para comercializar con otros pueblos a cambio de cereales, madera, metales o ganado. Aristóteles nos cuenta que las huevas de pez espada o del mújol eran prensadas y conservadas en salmuera para venderlas en lejanos mercados asiáticos, donde eran muy valoradas como afrodisíacos.
La pesca fue tan importante para la colonia de Cícico que hasta se acuñaron monedas con la imagen de atunes y se ofreció un exvoto de un gigantesco toro de bronce, hacia el año 480 a.C., al gran santuario panhelénico de Apolo en Delfos en agradecimiento por una gran captura de este pescado. Otra colonia, fundada en el 660 a.C. cuya economía se basaba fundamentalmente en la pesca fue Bizancio, la futura Constantinopla y actual Estambul. Además de éstas, Amisos, Sínope, Themiskyra, Trébizonte o Kerasous, que se extendían a lo largo del Bósforo, basaron sus actividades comerciales en los productos del mar. |
 |
Comercio de salazón
 |
Como hemos señalado, la industria del salazón permitía la conservación del pescado para su comercialización, muy extendida a lo largo del Mediterráneo. Gracias a las noticias de autores clásicos, sabemos que el atún llegaba a las ciudades griegas, en especial a Atenas, procedente de Bizancio, Frigia y Gades, desde esta colonia llegaban también ricos esturiones, según el escritor cómico Antífanes. Dífilo compara los salazones de Sexi (Almuñecar) con los de Amincla y el médico Hitesios se permite la licencia de afirmar que los atunes de Cádiz eran más grasientos que los de Sicilia. Sin embargo, el gran centro distribuidor de pescado en salazón era Cartago, que importaba en grandes cantidades a Gades para consumir y exportar a su vez a otras zonas del Mediterráneo.
La pesca del atún se extendió también por Sicilia, a juzgar por las monedas encontradas en Solunto, donde también se han datado fábricas de salazón. En Apulia, región del sureste de Italia, se han encontrado platos especiales decorados con peces concebidos de forma especial para el consumo de pescado. Los mercaderes de Bruttium y de Campania exportaban pescado salado a Grecia procedente de Tarento. |
Como dato especialmente significativo cabe apuntar que una inscripción hallada en Acraephiae, en Beocia, fechada en el siglo IV a.C., conserva la lista de los peces de mar y de río con sus precios y pesos respectivos, lo que ha permitido conocer no sólo las especies más consumidas, sino también su valoración en el mercado.
La organización de la industria
La explotación de la pesca estaba muy bien organizada. La importancia económica de la actividad hizo que los estados se esforzasen por regularla desde sus orígenes para sacar partido económico. En un documento hallado en Tebtunis, fechado hacia el 235 a.C., se recogen datos muy importantes sobre el modo de pescar, sobre el transporte y sobre la venta de pescado. El sistema era muy completo y perfeccionado.
En la mayoría de los casos, la administración controlaba absolutamente la pesca, de modo similar al seguido por los Ptolomeos en la explotación de las fuentes de riqueza. Los derechos de la pesca se entregaban a unos especiales telonai, que suscribían los contratos. Un buen pescador pagaba un 25% de su captura, además de otras tasas. Se conserva información sobre el gravamen del pescado en documentos localizados en Egipto en las proximidades del Fayum, Oxyrhincus o Menfis; así como en Siria, donde se sabe que en la ciudad de Palmira, por cada carga de camello con pescado seco, el impuesto era de 10 denarios. Por cada carga de burro era de 3 y si se exportaba, 10 más. |
 |
En época helenística existían tiendas que se dedicaban exclusivamente a la venta de pescado, así como mercados. La industria daba de comer a pescadores, fabricantes de naves, saladores, mercaderes y funcionarios. El consumo entre la población era muy alto, tanto de pescado salado, como selecto y fresco. Las personas más humildes vivían especialmente gracias al consumo de pescado salado y seco, tanto en Grecia como el Próximo Oriente.
La pesca en el Imperio Romano
La importancia de la pesca se incrementó durante el Imperio Romano. Varrón nos cuenta como la cría de peces era muy lucrativa para las personas que se decidían a construir viveros. La técnica se basaba en desviar agua del mar para alimentar arroyos privados o estanques. Plinio también nos da cuenta de esta actividad, nos relata como en la costa meridional de la península Ibérica, especialmente en Carteia (Huelva), se excavaban viveros en la roca natural para mantener los peces vivos y controlar su cría. Hasta tal punto tenía importancia esta actividad, que el famoso historiador romano nos dice que a la muerte de Lúcullo, un criador napolitano, sus viveros se cotizaban a cuatro millones de sestercios, lo que es una cifra nada desdeñable.
 |
Tenemos datos sobre la actividad pesquera en Sicilia, donde Plinio nos da cuenta de la obtención de coral en las islas Eolias y en Drapanum; Plutarco menciona sus famosas anguilas; Marcial, Quintiliano o Macrobio nos hablan de sus lampreas y Juvenal, del salmonete, que se pescaba entre las rocas y se vendía en los mercados de Roma a un precio muy alto, un sestercio la libra. Tenemos información sobre la captura de venderas en Tyndaris (Plinio), arenques (Pólux), atún en Cephaleodium (Silio Itálico) o el escarus que menciona Petronio en su Satiricón. Como se ve, una amplia variedad de especies que hacían de los caladeros sicilianos un lugar muy atractivo para los pescadores, que se contaban por cientos y se agrupaban en cofradías, como relatan las crónicas. Para conseguir comerciar con el pescado fresco, se transportaba vivo hasta Roma donde era almacenado en estanques de agua salada en el llamado Forum Piscarium, nombre que recibía el mercado de pescado en la capital del Imperio. |
En Egipto, la variedad de especies era también muy importante. Plinio, en su Historia Natural, nos dice que el siluro llegaba a alcanzar precios altísimos y se utilizaba en medicina, como el coracimo o el myax. También eran muy apreciados los moluscos. Juvenal nos explica que, en Roma, la venta ambulante de pescado procedente de Egipto era habitual. Se conserva abundante documentación sobre la actividad pesquera en esta región entre los siglos I y III d.C. En ellos podemos saber que existían impuestos que grababan la pesca, que se necesitaba una licencia renovable para ejercer la actividad, que los pescadores se agrupaban en cofradías, que existían inspectores que controlaban las entregas de pesca o ciertas prohibiciones sobre la venta de algunas especies en mercados.
Disponemos también de información sobre las especialidades de otras zonas del Imperio, como el garum de Leptis Magna, en Tripolitana (actual Libia); las anguilas del río Orontes y del lago Apamea (en Siria); las abundantes especies del Jordán o de las asociaciones de pescadores del lago Tiberíades. Cabe recordar en este punto que el oficio de alguno de los Apóstoles de Jesús de Nazaret era el de pescador.
En Asia Menor, las costas de la Propóntide, el Bósforo y el Ponto Euxino seguían repletas de pesquerías, como en época helenística. El geógrafo griego Estrabón nos dice que se capturaban atunes, lenguados y rodaballos y que los bancos más importantes se encontraban en Trapezunte, Farnacia, Sínope, Bizancio y Calcedonia, haciendo referencia también a los caracoles del Helesponto. Para el médico Galeno, el pescado fresco del Ponto era el de mayor calidad. Plinio vuelve a mencionar los mejillones de Cícico, de Grynium y de Myrinas; las veneras de Mitilene y de Quíos. Polibio señala que las mejores esponjas se capturaban en las cercanías de Antidrellus, en Licia; también eran valoradas las de Rodas y, en menor medida, las del Helesponto. |
 |
La península Ibérica y el garum
No tenemos constancia de actividad pesquera intensiva por parte de los primitivos pobladores de la costa Mediterránea de la península Ibérica. Las grandes instalaciones costeras se han localizado en lugares colonizados por griegos o fenicios. La mayoría de yacimientos además no han rebelado un sustrato indígena previo, ya que se asientan sobre la tierra virgen. Esto no quiere decir, lógicamente, que la pesca no fuera un pilar de la economía protohistórica en Hispania, pero no podemos hablar de explotación intensiva de recursos marinos hasta el siglo VIII a.C., con la llegada de los primeros colonizadores fenicios.
A partir de entonces, se generalizó la industria conservera y de salazón. Como hemos visto, el Mediterráneo era un mar pobre en pesca, con las excepciones mencionadas anteriormente, lo que obligaba a traer el pescado de otras latitudes. En Hispania se hizo muy famosa la industria conservera, a través de la proliferación del garum, que tenía propiedades estimulantes para la apertura del apetito y propiedades medicinales recomendadas por los médicos. Era una especie de salsa de dos tipos, a veces se añadían a ciertos alimentos, como aderezo. Se fabricaba con las fauces, intestinos, gargantas, hipogastrios y otras partes de pescadoscomo la murena, el atún, el escombro o el esturión, a lo que se añadía pequeños peces. Se dejaba al sol durante unos meses en salmuera o bien, para acelerar el proceso, se ponía al fuego.
 |
La mención más antigua del garum hispánico se debe a Eupolis, siglo V a.C., autor ático de comedias, que en su obra Máricas menciona la salazón de Cádiz. Otros autores cómicos, como Aristófanes o Antífanes también hacen referencia a este alimento y a su procedencia hispana. El garum era exportado tanto a Grecia como a Cartago.
El pescado que se trataba en Cádiz procedía del Atlántico. Así lo explica Timeo, que vivió en el siglo IV-III a.C. “dicen que los fenicios que habitan Cádiz, y navegan más allá de las Columnas de Hércules, llegan con viento apeliote en cuatro días a unos parajes… en los que encuentran en abundancia atunes asombrosos por su longitud y grosor…, los ponen serva, y juntándolos en unos depósitos los llevan a Cartago, de donde no sólo los exportan, sino que por su excelente calidad los toman ellos mismos como alimentos”. Estrabón confirma en sus relatos que los pescadores gaditanos eran los que más allá alcanzaban en sus expediciones, tanto por el Mediterráneo como por el Atlántico. Estos navegantes fueron los que descubrieron las Canarias, las Azores y las islas Madeira. |
Ya se ha mencionado la fábrica de salazón de Sexi (Almuñécar), referenciada por Dífilo. Volviendo a Estrabón, sólo cita fábricas de salazón en Sexi, Mellaria (Málaga) y Cartagena. En época romana se extendieron ya a Baria (Villaricos), Baelo Claudia (Bolonia), Baisippo (cerca de Barbate), Cetraria y, ya en Portugal, Bocca do Rio, Nuestra Senhora de Luz, Vao, Portimao, Pera de Baixo, Praia de Quarteira, Torres de Ares, Antas, Cacella y Troia.
Como ejemplo de una de estas fábricas de salazón, mostramos más abajo una recreación infografica de la localizada en Baelo Claudia, situada en la ensenada de Bolonia (Cádiz), que ha sido realizada por Eduardo Barragán, autor del blog http://italicaromana.blogspot.com.
Esta industria de salazón requería unos buenos canales de distribución, una industria accesoria de construcción naval, en manos de los turdetanos y de fabricación de recipientes, ánforas y redes, así como una excelente organización.
Para finalizar, cabe referirse a la industria de obtención de púrpura, explotada por fenicios y cartagineses. Para su fabricación era necesario un molusco especial. Conchas de múrex han aparecido en Villaricos, Parazuelo e Ibiza. Otra industria ligada a la pesca era la del esparto, que procedía del llamado campus spartarius, de las proximidades de Cartago Nova. Se utilizaba para la fabricación de cuerdas o cestos y fue continuada en época romana, pues se exportaba a la capital del imperio.
Fotografías
Bósforo (foto 1) - Juan Antonio Olañeta
Resto: estatua de mármol de pescador vendiendo su género, siglo I a.C., Museo Británico de Londres -obtenida en la exposición "La Belleza del Cuerpo. Arte y Pensamiento en la Antigua Grecia", en el Museo Arqueológico de Alicante- (foto 2); escena de pesca. Mosaico del Museo Arqueológico de Nabeul, Túnez (foto 3); escena de pesca. Mosaico del Museo del Bardo, Túnez (foto 4); Ánforas hundidas en un pecio, Museo Arqueológico de Alicante (foto 5); Mercado de conchas y esponjas de Rodas (foto 6); Mercados de Trajano, Roma (foto 7) - Mario Agudo Villanueva
Bibliografía
“Arte y religión en el Mediterráneo Antiguo”, José María Blázquez. Cátedra, 2008.
“Economía Ibérica”, Francisco Pesedo. En “Historia de España Antigua. Protohistoria”. Cátedra, 1997.
“La colonización griega”, F. J. Fernández Nieto. En “Historia de España Antigua. Protohistoria”. Cátedra, 1997.
“Colonización cartaginesa en la península ibérica”, José María Blázquez. En “Historia de España Antigua. Protohistoria”. Cátedra, 1997.
Agradecimientos
A Eduardo Barragán, creador del blog http://italicaromana.blogspot.com, por la cesión de su material infográfico para ilustrar el reportaje
|