La pesca del dentón
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Artículo de pesca de
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Características |
Es el mayor de los
espáridos que habita nuestras aguas. Cuerpo oval, comprimido con grandes
escamas pectinadas. Dorsal que se puede replegar en un surco escamoso. Posee una
cabeza maciza con mejillas y opérculo escamosos. La boca bien hendida y armada
exclusivamente de caninos. Son muy carniceros y voraces, pero muy
desconfiados.
Color gris plateado con
reflejos verdes, rosas, dorados o azulados (irizaciones). En los ejemplares
grandes el color decanta hacia unas irizaciones rosas vinosas. En el animal vivo
con punteamientos de pequeñas manchas oscuras. Posee una mancha azulácea-negruzca
oscura en la axila de las aletas pectorales. Los grandes machos poseen una jiba
frontal.
Los ojos son de tamaño medio
en razón a su corpulencia, y tienen el iris amarillo. La mandíbula, muy poderosa
y prominente, está dotada de los mencionados dientes caninos en ambos maxilares
y posee unos gruesos labios carnosos.. Puede cortar hilos de bastante diámetro
con extrema facilidad.
Posee una línea lateral
fuertemente arqueada que sigue el perfil de la dorsal.Tiene una única y larga
aleta dorsal sostenida por 13 radios espinosos. Posee una poderosa cola de forma
de horquilla, dos pectorales muy amplias y una aleta anal con tres radios
espinosos.
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Zona
recomendada de pesca |
Su distribución
resulta muy irregular y, aunque se le haya tenido por una especie
tradicionalmente mediterránea, en muchos lugares de estas costas comienza a ser
casi tan escaso como en el Cantábrico. En este último mar no es raro
encontrarse con bálamos de individuos jóvenes, como los que hemos visto este
verano en aguas del Golfo de Vizcaya, pero escasean mucho los grandes
ejemplares.
En Canarias –una
vez más las Islas Afortunadas- abundan los ejemplares de todos los tamaños y se
capturan los dentones que encabezan las listas de los records.
Es una
especie litoral, aunque en ocasiones pueda parecer de régimen pelágico, por
su afición a las aguas libres, en las que se mueve con soltura, ya sea cerca del
fondo o entre dos aguas.
Prefiere las
profundidades que oscilan entre los 20 y los 50m., pero esto no quita
para que pueda habitar en cotas muy superiores y, de noche o cuando las
condiciones de la mar lo permiten, muy inferiores. Algunos aficionados al lance
ligero, cuando perseguían a la lubina en pocos metros de agua en la más dura
rompiente, han capturado dentones que se encontraban allí cazando entre la
espuma.También han caído algunos ejemplares en artes de profundidad que
trabajaban por debajo de los 300m. en mar abierto, con lo que nos podemos hacer
una idea de la amplitud de ecosistemas marinos en los que podremos encontrar al
dentón.
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Cebos
y técnica de pesca |
Siempre que haya comida, allí
estará. Nuestro feroz espárido ataca a todo lo que se mueve, aunque sean legión
los aficionados que le atribuyen una querencia especial por los cefalópodos.
Quizás esto no sea tan cierto como con el caso de la corvina –a la que le gustan
las sepias y los calamares hasta en su tinta-, pero sí se puede afirmar que los
cefalópodos constituyen uno de los mejores cebos que podemos ofrecerle.
En realidad, todo lo que nade
y tenga un tamaño adecuado a su boca le gusta. Se tirará con igual entusiasmo a
por un langostino o a un jurel, y esa ferocidad depredadora lo convierte
automáticamente en un candidato de lujo para los señuelos artificiales.
Es un típico pez de palangre, como saben muy bien los profesionales
mediterráneos. Se calan por la tarde y se halan después de amanecido. El cebo
más empleado son los trozos de cefalópodos, ya sean calamares, sepias o pulpo.
También es muy perseguido con
pez vivo, quizás la modalidad que mejores capturas depara. Sin embargo,
dadas las costumbres del dentón, es aconsejable presentar al pececillo entre dos
aguas o directamente a una braza del fondo, donde será atacado con mayor
facilidad que a nivel superficial, donde trabajan la mayoría de los palangres de
lubina con cebo vivo.
Los aparejos necesarios para
capturar al dentón son siempre robustos, pensados para un pez que alcanza tallas
considerables. A esto hay que añadirle la fortaleza de la que hacen gala todos
los espáridos y la violenta defensa que desarrollan una vez prendidos del
anzuelo.
Su bocaza de predador acepta
grandes anzuelos, por lo que no habremos de reparar en la talla a la hora
de empatar uno u otro. Los sedales conviene que no sean muy elásticos, para
garantizar un sólido clavado aunque tengamos muchos metros de hilo fuera del
carrete, lo cual es habitual por tratarse de un pez que suele vivir a cierta
profundidad.
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