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(4447 palabras totales en este texto) (7272 Lecturas)
Autor: Josep Saumell Ahí va la historia y algunas fotos, no son las únicas, ni las mejores, solo algunas y otras que seguro iran colgando el resto de compañeros, aunque debe destacarse el excelente ambiente, el buen rollo y la diversión a raudales que ha inundado cada uno de los días que ha durado esta aventura. Toda esta historia empieza en febrero de 2006, se plantea la posibilidad de montar un viaje de pesca a un lugar del trópico donde existan buenos bichos y buenas condiciones o esperanzas para ello y un mes más tarde y con más de 300 días de antelación, se hace una reserva en el Kilwa Ruins Lodge en Tanzania, pero de eso ya hace un año y vamos a ir directos al report de esta aventura de la que no se ha dejado casi ningún detalle:
Los 9 componentes: Albert, David, Txus, Esteban, Xavi, Manolo, Miquel, Andres y un servidor: Día 12 de febrero, a las 11:35 horas ya empiezan los problemas, nuestro vuelo que nos debe llevar de Barcelona a Londres tiene un retraso estimado de 2 horas, que se acaba convirtiendo en tres y salimos con algunas garantías de poder enlazar con el vuelo a Dar Es Salaam, la capital Tanzana, a la que llegamos a las 7:30 del día siguiente (dos horas menos que en España). Nos espera nuestro transporte desde la capital hasta Kilwa Masoko, donde nos vamos a alojar:
Nuestro copiloto particular “Andrés” nos informa sobre las medidas de seguridad del vuelo, la cara lo dice todo “ninguna”:
Dejamos el suelo para ver la imagen desde el aire de una parte de la capital de Tanzania Dar Es Salaam:
Aquí vamos a aterrizar, Kilwa Masoko, bueno, la pista de aterrizaje es lo mismo, pero sin árboles (afortunadamente):
Lo primero que hacemos al llegar, abrir las maletas y preparar los equipos:
Nos esperan 6 días de pesca y una parte del grupo no podemos aguantar la tentación y salimos a pescar media jornada del mismo día, entre relámpagos, truenos y lluvia. Por cierto fue una jornada muy buena, para tomar contacto y saber lo que se siente cuando pican los “bichitos” y cuando se escapan. Una tarde muy divertida con muchos ataques, muchas clavadas, bastantes capturas y muchos que se escaparon para poder ponernos a punto y que a partir de entonces fueran menos los que tuvieran oportunidad de hacerlo en los días posteriores. Lamentablemente el día siguiente amaneció con viento de Norte, muy malo para la pesca y que hizo que algunos llegásemos de vuelta sin captura alguna, pese a haber estado lanzando muchas, muchas horas y subiendo y bajando jigs hasta quedar extenuados. Hay que decir que las condiciones de pesca en el trópico son duras, duras por el material que se utiliza, normalmente equipos muy potentes y muy pesados, las jornadas son de sol a sol y los descansos que se hacen son muy pocos por no decir ninguno. En mi caso equipaba dos cañas para spinning: Una Shimano Aspire 285 XXH 120-200 gr como equipo más blando y una Carpenter Wild Violence 80 XH que puede lanzar hasta 270 gr y aguantar línea de 130 lbs y 15kg de freno, para las que utilizaba un Shimano Stella 10000, cargado con Powerpro de 80lbs. Para jigging una Daiwa Saltiga Deep 55, una caña de 65lbs con un carrete Shimano Stella 20000, también con Powerpro de 80 lbs; como caña de repuesto y gracias a un buen amigo, me acompañó una Lamiglas Caranx Heavy de 50 lbs que afortunadamente no llegué a utilizar. Para los bajos de línea se montaron Twisted Leaders con nylon de 100 lbs (Zippy) para spinning y bajos simples de nylon de 130 lbs (Zippy) para jigging. El tercer día de pesca amaneció también con viento y nos vimos obligados a resguardarnos en una zona poco fructífera de la que uno de los barcos se dedicó muy a fondo en el spinning, donde ya salió un buen GT de 36 kgs de Xavi, otros dos más pequeños que sacaron Miquel y Xavi y otras capturas de las demás especies como Bigeyes, Bluefin Trevally y Barracudas. Los otros dos barcos que nos dedicamos más a jigging, el formado por Andrés, Txus y Esteban nos dieron una lección de cómo funciona eso de bajar y subir el plomo, con un buen GT de 25 Kg de Esteban a Jigging, un Amberjack (Serviola) de Andrés y más tarde Bigeyes. Barracudas y otras especies de arrecife; sin olvidar unos Atunes de Aleta Amarilla YFT que se les cruzaron por el camino y se comieron unos poppers enormes que les lanzó Txus. Un servidor tubo una gran picada que perdí tras 5 minutos de combate y al final salvé la porra con una captura de la que nos indicaron que se trataba del segundo ejemplar capturado en el destino y de mucho más tamaño que el anterior, un Indian Mirrorfish (un Alectus Indicus, un bicho muy raro y feo parecido a los African Pampano del que ya colgaré la foto, pues no la hicimos con mi cámara). Afortunadamente el cuarto día amaneció sin viento, aunque con un poquito de resaca del día anterior y con el agua un poco sucia, por lo que dos barcos tomamos la iniciativa de probar los spots de la zona sur y otra volver a la zona del primer día, el King Reef, un gran arrecife situado al norte de nuestro Lodge. Las capturas de ese día volvían a ser alentadoras, otro GT de 42 Kg que sacaba Xavi , alias “GTman” , volvian las capturas de especies de arrecife de Albert y Manolo. Miquel, para no ser menos, se cascó una tremenda barracuda a jigging, que una vez muerta daba mucho miedo, superando sobradamente los 30 kilos de peso. Ese día era David el que sacó los colores, sacando cuatro especies diferentes de Gruppers (Meros), varios Rusty Jobfish (la comida preferida de los Atunes Dientes de Perro), de los que dos sorprendieron por su tamaño, un difícil de conseguir Black Kingfish (otro caranjido similar al GT pero negro y con aletas y ojos mayores) y un Snapper. Un Rusty Jobfish, del tamaño normal, de los que se comen los atunes dientes de perro:
Yo tuve mi oportunidad de oro, mientras David subía un Rusty, unos metros más abajo, una tremenda y brutal picada que me clavaba la caña contra la borda y sacaba línea como si hubiese enganchando un tren de mercancías, hacendo saltar los gritos de James (el propietario del Lodge) de “doogie, doggie, doggie” (Dientes de Perro), que después de sacar muchos, muchos metros de hilo, llevó la línea hasta el canto de la roca, cortando el bajo de 130 lbs y cortando mis ilusiones de sacar tan preciado trofeo. Luego, otro Rusty aún mayor destrozaba todas las teorías habidas hasta el momento, así como un tiburón de aleta blanca de arrecife, de más de dos metros, me hacía sudar para hacerlo subir desde los 90 metros donde picó, para poner luego a prueba al valiente que le sacara el anzuelo de la boca, a lo que no dudó David con un nuevo artilugio para ello, mientras le daba algún que otro puñetazo en la cabeza para ver si abría la boca y podía sacar una foto de la boquita de piñón del bicho. El papa del Rusty anterior (sin nada de Photoshop :P ):
De regreso, unos lances a spinning hacían salir otro bonito Snapper en uno de los considerados mejores spots para el GT (que ese día no estaban):
Millas más arriba, unas llampugas nos divertían un rato con los poppers:
Llegada al Lodge, mucho Radio Salil para superar los dolores y a dormir prontito que al día siguiente hay otra jornada de sol a sol. El quinto día … Bueno, eso sigo mañana que es tarde, aunque ya adelanto que por fin saqué mi primer GT:
Quinto día en Kilwa, el plan es salir muy temprano a pescar en la Isla de Songo Songo, nos separan 27 millas de navegación y es necesaria una buena meteorología y condiciones de mar para poder afrontar el trayecto con seguridad, la previsión es buena y a las 5 de la mañana ya estamos todos levantados para desayunar y salir. Es una zona que solo han probado en un par de ocasiones y hay que explorar el terreno, no hay marcas, no hay mucha experiencia y somos los primeros que vamos a probar en serio la zona. Amanece con una brisa suave que hace que nos mosquee un poco y al salir de la bahía formada por el continente y la Isla de Kilwa, la previsión de vientos de 5 a 6 nudos se ha multiplicado por tres y nos quedamos a resguardo anulando el viaje a Songo Songo. Es una mañana muy dura, empezamos en el King Reef lanzando poppers sin ningún resultado y aguantando olas bastante fuertes por lo que nos volvemos a resguardo a una zona donde el tercer día estuvimos con resultados muy regulares a jigging. Solo una Serviola y alguna pequeña pieza premian el esfuerzo de todos los componentes, los que con el fin de ahorrar esfuerzos y dedicarlos en mejor momento, decidimos volver al Lodge para comer y probar suerte por la tarde, nuevamente en el King Reef. El Amberjack de la mañana: Paisaje de la marea baja en el Lodge: Algunas de las cosas que enseña la marea baja: El Lodge desde la playa: Por la tarde salimos al King Reef y empiezan los lances, uno tras otro, con olas fuertes y un viento muy incomodo que hacían que todo sea más duro aún. Calculé haber hecho más de 350 lances sin picada ninguna, por radio nos comentaban algunas capturas de los otros barcos, que se saldaban en 3 GTs y un Yellow Spotted. A última hora, cuando ya no quedaban ni fuerzas ni moral, llegó el premio a la constancia y mi primer GT tomaba mi Heru GT Mania haciéndome temblar las piernas, otro más no podía escaparse y tras unos 10 minutos de lucha entre fuertes olas y varias vueltas por toda la bañera se embarcaba el preciado animalito, de forma que siendo el último componente en hacerlo, todos ya habíamos conseguido alguna captura de GT. La cena tuvo su rato, la moral no estaba al nivel que requiere un viaje de este tipo, el mito del trópico nos estaba haciendo una mala pasada, eso de lanzar y clavar un pez no se producía, aunque quedaba la esperanza que otros días se había visto más actividad y yo me aferraba a la necesidad de una buena meteorología para conseguir mayores y mejores piezas, cosa de la que otros ya empezaban a dudar, pero quedaba la esperanza de los dos días restantes. Afortunadamente el sexto día amaneció más tranquilo pero no por ello sin los nervios de lo que podíamos encontrar al salir, así que los planes no estaban claros. A bordo del Karambisi, David y yo nos adelantamos y al llegar al King Reef, de camino hacia la Isla de Songo Songo parece que va a ser posible y James avisa por teléfono, nos vamos a la Isla, toda la ilusión vuelve aunque la incertidumbre de qué encontraremos nos hace temblar y algunos prueban unos lances antes de salir rumbo al paraíso. Los barcos: “Tuna” un simpático compañero que subía a los barcos y siempre esperando nuestras caricias; lo que más le divertía, que le lancen un palo o un popper para recogerlo y traerlo, fue el único auténtico “dientes de perro” que pudimos sacar a la playa, clavado en un popper (sin anzuelos) caña y carrete en mano. Llegamos a Songo Songo: El paisaje es idílico y David y yo empezamos a lanzar sin ninguna persecución ni ataque, cambiamos de sitio y nos situamos entre unas canoas de pescadores locales. David lanza nuevamente y de golpe explota el mar, un GT descomunal muerde su popper pero no se clava y lo pierde. Unos lances más y tiro a escasos 20 metros de la canoa desde donde un pescador local nos mira como si fuéramos extraterrestres, lanzando artefactos gordísimos que hacen salpicar el agua una y otra vez, de pronto, vuelve a explotar el mar y el lugareño da un salto de la canoa, pensando que el mismísimo Neptuno se ha cabreado. Era lo que llevaba más de un año soñando noche tras noche, tenía clavado un tremendo GT del que solo era capaz de sujetar la caña con las dos manos, brazos estirados y piernas clavadas en la borda del barco, mientras él sacaba y sacaba línea como si se hubiera clavado un tranvía. Era el momento más intenso vivido en esto de la pesca, las condiciones eran diferentes a las del King Reef, donde el fondo plano hace difícil perder por roturas, aquí el animal se fue en busca del canto, buscando cortar con el arrecife de coral y bajó hasta los 40 metros de fondo y utilizando todas sus fuerzas para escapar; una buena maniobra de James me sitúa en la zona de fondo y a trabajar, de forma que 25 minutos más tarde embarcábamos un precioso animal que según las tablas de medidas se situaba en los 40,5 kilos; David y James suben y desanzuelan el animal y yo muerto, extasiado y sin fuerzas para seguir en pié, pero satisfecho, solo era capaz de estar sentado en la borda, esperando a que entre los dos me lo echaran encima para sacar unas rápidas instantáneas y devolverlo al agua con garantías de supervivencia. Mi animalito: Dudaba si podría seguir pescando por el agotamiento, aunque las ganas me tiraban a ello, pero también quería ver a mi compañero sufrir y disfrutar al mismo tiempo, por lo que guardé la caña y me dispuse a dejar a David que clavase el suyo. No se hizo esperar y minutos más tarde ya estaba peleando con otro gran bicho. Songo Songo era el paraíso del GT y la salvación de nuestro viaje. Más tarde era Miquel el que peleaba otro y embarcaba a bordo del Nguru y por teléfono nos informaban de que en el Chachungui, Andrés, Txus y Esteban habían sacado 6 GTs más. Bajaba la marea y la actividad, así que nos dedicamos al jigging con el fin de poder encontrar los Dientes de Perro que no llegaron, un par de pequeñas capturas y algunas picadas nos llevaban hasta las 4 de la tarde que volvíamos al canto del arrecife a probar suerte. Por el camino encontramos los atunes y David y yo clavamos uno cada uno a popper, poco más tarde, unos cuantos lances más y clavo un bonito mero que sale de bajo una piedra, sube y emboca el popper, un espectáculo ver como el agua cristalina permite ver toda la acción. Seguimos probando suerte? Contabilizamos 5 GTs en cinco lances, David embarcó tres más y perdió 4, yo perdí otros 3 y saqué dos más, la tarde no podía ser mejor, el resto de barcos vinieron a la zona y también sacaron algunos, paró la actividad y de vuelta una parada en el King Reef. Al final entre los 9 componentes embarcamos un total de 22 GTs, varios Atunes de Aleta Amarilla (YFT), 3 Bluefin, 2 Jobfish, 4 Yellow Spotted, 1 Bigeye y 2 Barracudas. Se habían cumplido las expectativas y volvia la alegría y la moral de todos los componentes. Cena con vino, cava, risas, anécdotas y energía nueva. Un Jobfish: Uno de los Yellow Spotted: Una captura tan poco habitual que no recuerdo ni el nombre: Un bluefin: Último día, meterologia favorable y volvemos a Songo Songo, salimos en el Karambisi unos 30 minutos antes, llevamos a varios miembros del gobierno tanzano que vienen de pasajeros hasta la isla y que dejaremos allí, de forma que llegamos a la zona de pesca todos los barcos casi al mismo tiempo. Unos lances en la corriente de la bajada de marea y clavo otro Snapper, más lances sin resultados y James nos saca de la zona para ir a otra isla cercana en busca de los Atunes Dientes de Perro, probamos un montón de sitios sin resultado alguno, la obcecación e interés de James de que saquemos un Doggui sin éxito nos hace pensar en que estamos perdiendo un precioso tiempo que podíamos dedicar a seguir sacando grandes GTs. Al final, desistimos y volvemos al arrecife de Songo Songo, la marea es baja y no son las condiciones para el popping, el resto de barcos hacen jigging pero David y yo nos emperramos en probarlo y James lo acepta sin convinción. A los pocos lances ya hemos tenido ataques de varios GTs, clavadas, dobletes, un festival al que se unen los otros barcos y no hay minuto en el que no se vea una caña totalmente arqueada, los gritos se escuchan de barco a barco, las sonrisas de oreja a oreja y a disfrutar de la orgía: 28 GTs, Groupers (meros), Jobfish, barracudas, Bluefins … Se hace tarde y debemos marchar para que la noche no se nos eche en encima en las dos horas y media de trayecto. Uno de los dobletes: Otro Bluefin: No nos podemos aguantar y al llegar al King Reef la última parada para unos lances, la despedida de Kilwa. David y yo clavamos sendos GTs, Yellow Spotteds y ya exhaustos, sin fuerza alguna, destrozados físicamente pero orgullosos y satisfechos, damos por finalizado el sueño hecho realidad y poco más tarde el resto de compañeros. Mi último GT en Kilwa: Una bonita puesta de sol en el manglar: El séptimo de Caballería: De izquierda a derecha: Miquel, Pep, David, Esteban, Txus, Andrés, Albert, Xavi y Manolo Una buena cena, una tertulia excepcional la satisfacción propia y la del resto de los compañeros del viaje, … Seguro que repetimos ! David, Andrés, Esteban, Txus, Miquel, Albert, Xavi, Manolo, James, su mujer, los skippers y el personal del lodge. GRACIAS A TODOS por compartir este sueño, por las risas, por los buenos ratos que he pasado y que no olvidaré. ESTADO DE FORMA Sobre la delgadez, voy a revisar mi propia evolución durante los días allí y seguramente hoy pase por la báscula para comprobar los efectos de la "terapia". SOBRE LOS EQUIPOS MAS CAPTURAS Algunos bichos y cosas más ... Un Black Kingfish:
El señuelo estrella, Heru GT Mania 130 gr:
Otro Bluefin:
Un Grupper:
Otro gran Rusty:
Un King Mackerel:
La boquita de piñón, capaz de cortar el twisted de 100lbs con solo tocarlo:
Otra especie más, un Bigeye:
Otra toma de un GT de Txus (máquina de tío pescando):
Uno de los 10.000 lances:
Una instantanea de un combate, esto es todo lo que puedes hacer durante algunos minutos:
Mi amigo:
Fin de la historia, así es como la he vivido, me he dejado muchas cosas, muchas emociones y otras anecdotas divertidas; seguro que no refleja ni la novena parte de lo que ha sido esta experiencia, pero así la recuerdo y así he querido compartirla. También estoy seguro que el resto iran haciendo lo propio, poniendo fotos mejores y de mejores capturas. Be Kilwa my friend ... Ohhhh Yeahhhh !
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