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piojo?


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Un asticot pero tamaño familiar, que pasada

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Evidentemente eso no es un piojo,, mas bien parece una vinchuca, que produce el mal de Chacas , ahora no dispongo de una esplicacion mas o menos cientifica pero asi en terminos coloquiles no es mas que un parasito, la madre pone los huevos dentro de un mamifero y alli se desarrollan las larvas,,

Donde he sentido hablar del bichejo este es en una provincia de Argentina,, Entre Rios, aunque estan esparcidas por todo el mundo y hay mas de 100 especies..

El tema de los parasitos no es solo patrimonio de los mamiferos de dos piernas,, los de insectos tambien... lo unico que a estos ultimos se les puede combatir

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GORRION, TU QUE SABES MUCHO

¿D ESOS AY EN ESPAÑA? ¿EN QUE PAISES NO LOS AY (Y SI SE PESCA BIEN EN ELLOS MEJOR)?

¿ALGUIEN SE MUDA CONMIGO?

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GORRION, TU QUE SABES MUCHO

Amigo Hiper,

Yo se muy poco, ya he dicho en mas de una ocasion que apenas se leerr y escribir y algo de las 4 reglas si no son muy dificiles..

Si tengo alguna referencia respecto a la Vinchuca es por haber vivido en ese pais algunos años, eso no es saber es solo tener alguna referencia, y creo mucho que las chinches forman parte de esos bichejos

En cuanto a tu pregunta de en que pais no los hay, yo no lo se, pero por las dudas me quedo en España, aqui por lo menos tenemos jabon en cualquier drogueria o supermercado y tenemos acceso a una ducha al dia por lo menos..y si

el orden de los productos no altera los factores,, una ducha diaria no perjudica gravemente la salud

:ok::ok::ok::ok:

Edited by gorrion
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LA ENFERMEDAD de Chagas, conocida médicamente como tripanosomiasis sudamericana, debe su nombre a su descubridor, el médico brasileño Carlos Chagas, quien en 1909 logró aislar un organismo parásito microscópico llamado Trypanosoma. Es una enfermedad difí­cil de diagnosticar, pues después que estos parásitos unicelulares se introducen en la corriente sanguí­nea humana, la mayorí­a sale de la sangre y se oculta en las células corporales, lo que dificulta su detección.

Una vez dentro de la célula anfitriona, los tripanosomas se multiplican rápidamente, pero los sí­ntomas de la enfermedad no son los mismos en todos los casos. Algunas personas no presentan ningún tipo de sí­ntoma que indique que son portadoras de la enfermedad, pero en otras se detectan enseguida daños irreversibles en el bazo, el hí­gado, los nódulos linfáticos y hasta el cerebro. Además, en Sudamérica, la enfermedad de Chagas constituye la principal causa de muerte por fallo cardiaco en las personas menores de cuarenta años. Todaví­a no existe ningún fármaco para combatir esta enfermedad, pero el Imperial College de Londres (Inglaterra) trabaja activamente en el campo de la investigación molecular con el fin de descubrir algún producto eficaz.

Según la Organización Mundial de la Salud, en América del Sur y Central hay 90 millones de personas expuestas al riesgo de contraer la enfermedad de Chagas, y otros 18 millones más ya están infectados. ¿Cómo se transmite esta dolencia? Al hombre se la pueden transmitir los perros y los gatos, pero el agente transmisor más corriente es la vinchuca, o chinche alada, un insecto hematófago llamado también “el asesino†o “el barberoâ€, porque se deja caer sobre su ví­ctima durante la noche y le pica en la suave piel del rostro, generalmente alrededor del cuello o de los ojos, para alimentarse de su sangre.

La picadura de este insecto es indolora. Una vez repleto de sangre, deposita sus heces infectadas sobre la ví­ctima. Cuando estas penetran en la herida abierta, bien sea por los movimientos del propio insecto o porque la persona quizás se rasque sin saber que ha recibido una picadura, la sangre se contamina. Aunque parezca increí­ble, se dice que algunos mexicanos todaví­a comen parásitos hematófagos como afrodisiaco, y así­ contraen directamente la enfermedad.

La enfermedad de Chagas, llamada enfermedad de la miseria, normalmente es endémica de regiones pobres, donde las vinchucas se multiplican en las grietas que se abren en las paredes de barro de las chozas. Pero en años recientes también se ha difundido en ciudades prósperas, como Rí­o de Janeiro. ¿Por qué razón? Porque gente infectada por la enfermedad procedente de las regiones rurales acude a la ciudad para donar sangre. Todos los años se informan en Brasil miles de casos nuevos de personas que han contraí­do la enfermedad de Chagas como resultado directo de una transfusión de sangre infectada. Los trabajadores sudamericanos que emigran a Estados Unidos están siendo una causa de preocupación, pues algunos de los bancos de sangre de ese paí­s ya han sido contaminados por la enfermedad de Chagas.

Otro dia os hablare de la osceocorosis o "ceguera de los rios" que se desarrolla en áfrica, para todos los que vais a pescar por alli.

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Bueno, ya que me habí­a puesto, aqui va el artí­culo sobre la oncocercosis. Una vez leí­ que habí­an encontrado momias con estos parasitos, DE HASTA 60 CM longitud. DIOS MIO QUE APRENSIÓN.

La ceguera de los rí­os: la lucha contra la terrible plaga

POR EL CORRESPONSAL DE ¡DESPERTAD! EN NIGERIA

LA ESCENA era habitual en muchas aldeas asentadas en las riberas de los rí­os de África occidental. Un grupo de lugareños se resguardaban del tórrido sol en los bancos situados bajo un frondoso árbol. Entre ellos habí­a cuatro hombres y una mujer total e irreversiblemente ciegos.

“En la vieja aldea no sabí­an por qué se perdí­a la vista —explica el jefe de la aldea, ataviado con una amplia túnica blanca—. Allí­ la mayorí­a de los ancianos morí­an invidentes. Creyendo que algún demonio estaba en contra de ellos, suplicaban la protección de sus fetiches, a los que sacrificaban pollos y ovejas, dado que sus antepasados habí­an dicho que les dieran de comer. Pero aun así­ seguí­an quedándose ciegos.â€

Luego, llegaron médicos que les explicaron que este padecimiento no obedecí­a a causas sobrenaturales, sino a la oncocercosis, o ceguera de los rí­os, llamada así­ porque las moscas que esparcen la enfermedad con sus picaduras depositan los huevos en rí­os de corriente rápida.

Afortunadamente, no es tan fácil de contraer como otras enfermedades tropicales. No representa una amenaza para los habitantes de las ciudades ni para los que hacen cortas visitas a una zona infectada. La ceguera solo se origina tras varias infecciones a lo largo de muchos años.

Con todo, es una enfermedad tropical aterradora que mata a millones de personas. Aunque se da en algunas zonas del Oriente Medio y de América Central y del Sur, los más afectados son quienes viven y trabajan cerca de los rí­os infestados de moscas del África ecuatorial. En algunas aldeas, casi todos los habitantes tienen la enfermedad. El Carter Center, de Atlanta (Georgia, E.U.A.) calcula que unos ciento veintiséis millones de personas corren el riesgo de infectarse. Otros 18.000.000 son portadores de los gusanos parásitos causantes de la ceguera. Entre uno y dos millones han sufrido pérdida total o parcial de la visión.

Esta plaga secular está cediendo gracias a los esfuerzos coordinados de la OMS (Organización Mundial de la Salud) y otros organismos, y la colaboración de los gobiernos de diversos paí­ses. En un África marcada en gran parte por las contiendas y la desesperanza, hay un programa de control que tiene éxito y que ha sido aclamado como “uno de los grandes triunfos de la medicina y el desarrollo del siglo XXâ€.

Una enfermedad terrible

La ceguera de los rí­os se difunde mediante varias especies de la mosca negra hembra (especie Simulium). Cuando una mosca infectada pica a un ser humano, deposita las larvas de un gusano parásito (Onchocerca volvulus). Estas se desarrollan lentamente bajo la piel hasta convertirse en gusanos que llegan a alcanzar 60 centí­metros de longitud.

Las hembras fertilizadas empiezan a generar gusanos diminutos: las microfilarias. El perí­odo de producción es de ocho a doce años, y resulta en el surgimiento de millones de microfilarias. Estas no alcanzarán el pleno desarrollo a menos que las absorba una mosca negra, se desarrollen en su interior y sean inoculadas en un ser humano. En su mayor parte, estos diminutos gusanos inmaturos recorren la piel, y con el tiempo pueden llegar a invadir los ojos. Una sola ví­ctima pudiera albergar unos doscientos millones. Son tan abundantes, que para los análisis del diagnóstico bastan fragmentos muy pequeños de piel. Bajo el microscopio, el tejido puede aparecer con centenares de microgusanos en movimiento.

Estos parásitos son un suplicio para sus ví­ctimas. Con el paso de los años, la piel se vuelve gruesa y escamosa. Es habitual que aparezcan zonas decoloradas. Las ví­ctimas presentan lo que se describe con términos tan gráficos como piel de cocodrilo, de lagarto o de leopardo. El prurito es tan intenso que, según informes, ha empujado a algunas personas a suicidarse. Si los gusanos jóvenes invaden los ojos, con el tiempo causan un deterioro de la visión que puede desembocar en ceguera total.

En las zonas rurales pobres, donde predomina la mosca, la ceguera es una carga muy difí­cil de soportar. A esto contribuye la superstición, muy difundida entre los aldeanos, de que la ceguera es un castigo divino y de que los ciegos son miembros inútiles de la comunidad. Otro agravante es que no cuentan con el beneficio de la seguridad social, lo que deja a los afectados en total dependencia de sus familias. Sata, una mujer de Burkina Faso ví­ctima de la ceguera de los rí­os, dijo: “Para el ciego, sea hombre o mujer, el sufrimiento es igual. Si la joven es ciega y soltera, no conseguirá marido. Yo me casé antes de quedarme ciega, pero mi esposo murió. Mi hermano se quedó sin vista cuando era muy joven, de modo que no consiguió esposa. Ambos dependemos de nuestra familia para conseguir comida y todo lo demás. Es terribleâ€.

En las zonas donde es común la ceguera de los rí­os, no es raro que la gente se vea obligada a abandonar la aldea por culpa de la mosca y de la enfermedad. De este modo, las fértiles tierras ribereñas acaban convirtiéndose en eriales, lo que a su vez agrava la pobreza y el hambre.

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