Antes de que el perro busque la sombra.
Si recalas por aquí por vez primera, te aconsejo que retrocedas a la primera entrada y leas atentamente cuanto aquí quedo escrito. Solo así podrás descubrir, confío en tu ojo atento, el origen , el primordio de esa mosca común ( Musca doméstica ) que hizo insoportable la Fideua que hace unas pocas semanas comiste junto al Ebro, en el Tramontano, días después de que unos pescadores se reunieran en esa misma mesa que te tocó en suerte.
Si a pesar de la exhaustiva lectura el misterio no queda desvelado, habrás reconocido al menos algunos de los protagonistas del post y les habrás puesto rostro. No te será difícil reconocer entre otros al bailarín de salsa, a los raperos, al diseñador de moda. Por allí asoman también el extrovertido, el conspicuo y el tímido, los hombres venidos del sur, la bella (sin bestia), el surfero y el narrador (joder que pesado es el tío), y hasta el vanidoso vendedor de alfombras que, como es costumbre en el, olvidó añadir el preceptivo te con el que invitar a la clientela mientras desplegaba su mercancía . Todos se mostraron tal como son, imposible no hacerlo.
Al igual que ocurre al que emerge del sueño, que apenas distingue los soñado de lo vivido, puede pasarte que dudes en algún momento si tú mismo estuviste allí. Lo leído y lo vivido difuminan sus rasgos en la tenue frontera de realidad y ficción.
Mientras el día acorta duración - cada día el tamaño de un paso de gallina decían nuestro padres - y los temporales muerden las agónicas playas del delta, son pocos los que quedaron guardando testimonio de la condición pescable de aquella bocana.
El Psicoanálisis nos señaló hace ya tiempo que el deseo es el motor de la vida. Eros venciendo a Tanatos. Ese deseo transformó, en este como en otros muchos casos, veinticuatro horas en diez meses, los transcurridos entre el veintitrés de marzo y el 29 de octubre, fechas respectivamente de la primera y última intervención.
Si te parece que merece la pena, si crees que el próximo año tu vas a querer estar allí antes, durante y después, solo tienes que estar atento.
Es casi seguro que alguno de los fieles de aquellas aguas, quizás uno de los que pasa allí todo el invierno a las duras y a las maduras, quizás alguno de los que no viviendo allí llevan aquellos paisajes siempre en su recuerdo, sentirá la necesidad de compartir esa pasión con otros. Ocurrirá, con toda probabilidad cuando el gradiente de temperaturas del agua, hoy vestido con signo negativo, remonte y cambie de signo. Será seguramente cerca del equinoccio de primavera, poco antes de que el perro busque la sombra. Allí nos encontraremos.